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El riesgo de permanecer sentado para el desarrollo de problemas crónicos

18 Sep, 2009 @ 12:12 pm MST

Es muy común que la gente pase la mitad del día sentada con una relativa inactividad muscular; mientras que la otra mitad del día no incluye un gran volumen de actividad física.

Dado el incremento en el cambio tecnológico en diversos ámbitos como el doméstico, comunitario y de trabajo, los humanos modernos podrían haber alcanzado el pico máximo  de baja actividad física histórica, aun en los momentos donde no se realizaba ejercicio.

Estudios epidemiológicos recientes sugieren fuertemente que estar largo tiempo del día sentado o con bajos niveles de actividad física tiene una relación directa con enfermedades cardiovasculares, diabetes tipo 2 y con el desarrollo de factores de riesgo en el síndrome metabólico y obesidad.

Hay un surgimiento de estudios de la fisiología de la inactividad, estos están empezando a plantear una nueva preocupación con las principales clínicas y potencialmente de importancia para la salud pública: al promedio de personas que no se ejercitan puede hacerlas llegar a ser aún menos aptas, metabólicamente, en los próximos años si permanecen sentadas demasiado tiempo, lo que normalmente limita el elevado volumen de fisiología intermitente del no ejercicio, este paradigma se demuestra en un número creciente de personas que desconocen los peligros potenciales de la sesión demasiado insidiosa y que no están aprovechando los beneficios de mantener la actividad de no ejercitarse en gran parte del día.

El efecto más directo de la sesión inactiva es que el trabajo realizado por los grandes músculos esqueléticos en las piernas, espalda y tronco en posición vertical necesarios para la circulación llega a su fin.

Existe suficiente información sobre fisiología del ejercicio para apoyar el bienestar de salud pública documentada promoviendo por lo menos 150 minutos a la semana de actividad de moderada a vigorosa durante el tiempo libre, dirigida a reducir los riesgos de enfermedades metabólicas.

En la actualidad no hay suficiente información acerca de la fisiología de la inactividad para proveer nuevas políticas de salud pública que limita el tiempo de estar sentado y la prescripción de terminar  con la mayoría de las formas de no actividad física para mejorar los factores de riesgo relacionados con enfermedades metabólicas.

El primer principio de un posible cambio de la fisiología de inactividad es la realización de más y no menos actividad, al tiempo es un comportamiento de alto riesgo para padecimientos como la enfermedad de las arterias coronarias o el metabolismo de la glucosa en aquellos con diabetes tipo 2.

  • El segundo principio es que en los distintos momentos en que la gente pasa sentada o que participan en ejercicio recreacional, son dos distintas clases de comportamiento, con distintos factores determinantes y efectos independientes sobre el riesgo para la enfermedad.
  • El tercero es que algunos de los procesos celulares y moleculares que explican las respuestas durante su inactividad frente a la fisiología del ejercicio son cualitativamente diferentes entre sí.
  • El cuarto principio es que en las cohortes de personas que no se ejercitan, se han dado nuevos aumentos en las tasas por edad para la enfermedad coronaria, la diabetes tipo 2, el síndrome metabólico y la obesidad; no pueden ser causadas por la disminución del ejercicio.

Los autores concluyen que las personas que se mantienen sentadas durante mucho tiempo del día para que la comunidad científica niegue la existencia aún limitada de evidencia de que estos comportamientos pueden tener importancia en las enfermedades metabólicas.

Hay muchas horas de actividad física (no ejercicio) en la vida de las personas para negar las consecuencias de reducir este tiempo o para no impulsar los esfuerzos que buscan determinar cómo es que este gran volumen de actividad física (no ejercicio) pueda entrar en las recomendaciones de salud pública en un futuro cercano.

El tiempo que se permanece sentado y la actividad física que no es ejercicio están relacionadas en estudios epidemiológicos que pueden desarrollar síndrome metabólico, diabetes tipo 2, obesidad y enfermedad cardiovascular. Esto obviamente incrementa la  necesidad preponderante para desarrollar estudios intervencionales que contundentemente prueben los efectos metabólicos negativos y específicos de permanecer sentado o de comparar y contrastar los beneficios potenciales de una actividad física diaria (no ejercicio) así como ejercicio estructurado.

Los estudios transnacionales son necesarios a varios niveles, que van desde investigaciones celulares que determinen si hay factores de riesgo en los mecanismos de regulación hasta más investigaciones epidemiológicas de identificación clínica en diversas poblaciones.

Como un ejemplo, la poca evidencia existente indica que la inactividad rápidamente desarrolla señales de respuestas moleculares específicas que contribuyen a un bajo metabolismo de lípidos por la disminución de la actividad de la LPL en los músculos esqueléticos.

Dado el fuerte y ubicuo soporte para el principio de especificidad  que varias formas de actividad física producen señales celulares únicas y respuestas fisiológicas, es razonable sospechar que los estudios aclaren los efectos bioquímicos cualitativos y cuantitativos, así como los efectos clínicos de permanecer sentado por mucho tiempo.

Fuente:  Hamilton, M. T. et al. "Papel del bajo gasto de energía y permanecer sentado, en la obesidad, síndrome metabólico, diabetes tipo 2 y enfermedad cardiovascular". Diabetes 56:2655-2667, 2007

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