By Daniel Higa Alquicira | January 18, 2013 8:55 AM CST

El Karma que persigue a Felipe Calderón

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El Karma que persigue a Felipe Calderón

 

El Karma que persigue a Felipe Calderón
Ex presidente de México, Felipe Calderón

Daniel Higa Alquicira

La situación para Felipe Calderón no está nada fácil. Podrá vivir en uno de los lugares (Cambrige) más seguros de los Estados Unidos, rodeado de gente que en México pomposamente se le denomina como "gente bien", con una beca de la Universidad de Harvard y con la guardia del Estado Mayor Presidencial cuidándolo. Pero hay un pequeño problema, su sola presencia irrita y enoja a muchas personas.

En los últimos días se han hecho públicas las demandas de algunos grupos de estudiantes de Harvard y de otros ciudadanos que expresan su rechazo a su presencia en esa universidad. Desde un guardia fronterizo retirado hasta intelectuales como Javier Sicilia y Segio Aguayo, han escrito cartas para exponer su malestar por esta decisión tomada por la Escuela de Gobierno John F. Kennedy.

Aquí cabe hacer un alto y ponernos a analizar fríamente el por qué de estas manifestaciones. Por un lado, existen dos visiones opuestas acerca de los resultados que dejó Calderón y su "guerra contra el crimen organizado" en México.

Hay quienes aseguran (sobre todo personajes extranjeros ligados al poder) que actuó de forma valiente y contundente, lo que lo convierte en un líder político de alto valor ético. Por otro lado, está la visión social (ONG's, movimientos ciudadanos y la sociedad misma) que documentan y sufren las consecuencias que dejó esa "guerra" y señalan como máximo culpable a Calderón.

Cualquiera de estas dos posturas tiene razón. Tanto los politólogos que lo consagran como un héroe -según sus razonamientos- y la gente que lo culpa. Pero los números no mienten y México en seis años tuvo más de 100 mil muertes, 25 o 30 mil desaparecidos y más de un millón de desplazados.

Ahora, los elogios a Calderón se van a terminar en la medida que pase el tiempo y se vayan olvidando sus "triunfos". Pero los daños sociales van a perdurar por décadas -o para toda la vida si alguien perdió un familiar- debido a que la "guerra contra el crimen organizado" que él comandó, desintegró el tejido social, económico y moral de miles de comunidades.

Si bien es cierto que es poco probable -pero no imposible- que a Calderón se le finquen responsabilidades legales en alguna corte por la muerte de más de 100 mil personas durante su mandato, su figura y su integridad moral van a ser siempre cuestionadas por los miles de asesinados, desaparecidos y desplazados.

Y en este punto sí se le puede culpar de haber sido un mal presidente, un mal estadista y un mal gobernante. Porque no funcionaron los programas sociales que se suponía iban a amortiguar los daños de la "guerra". Porque los cálculos fueron siempre en términos militares pero nunca -o al menos así parece- presupuestó en el plano social.

Detenía a un cabecilla de algún grupo criminal, pero esto causaba que muchas ciudades quedaran indefensas porque inmediatamente la ocupaban otros grupos que intimidaban -o de plano despojaban de sus pertenencias- a la sociedad.

No hubo un solo programa social que fuera preventivo. Todos fueron posteriores a incursiones militares en ciudades que quedaban devastadas socialmente luego de la intervención de las fuerzas federales.

Como un juego de colección de estampas, a su lista de 37 criminales más buscados  solo le faltaron siete u ocho personaje para completarla. Esto era sinónimo de que estaba "ganando la guerra", pero no quería darse cuenta de que estaba perdiendo al país y a su gente.

Pero algo que  nunca se le va a perdonar a Calderón fue su ceguera social. Fue indolente con las víctimas, prejuicioso con la gente, sordo a las voces contrarias y autoritario con sus decisiones. Todavía en los últimos días de su mandato e incumpliendo acuerdos que él había aceptado públicamente, veto la Ley de Víctimas, cerrando una vez más la puerta del diálogo.

Calderón se pudo haber equivocado en la táctica o estrategia -parafraseando a Benedetti- de su guerra. Pudo haber tenido errores como cualquier ser humano. Pudo incluso, tomar decisiones erróneas en momentos difíciles y provocar consecuencias inesperadas. Lo que no se puede perdonar es que haya actuado de forma tan perversa para defender una "guerra" que perdió y no se quiso dar cuenta de eso.

Eso es lo que lo va a marcar por el resto de su vida. Contrario a la tranquilidad que se supone guardan los ex presidentes, Calderón va a vivir en medio del desprecio público y con una condena moral que no va a poder resarcir y que tendrá que cargar por el resto de sus días.

Por eso tanto rechazo a su presencia. Por eso tanto malestar entre la comunidad intelectual de México y un sector latino de los Estados Unido. Porque al mismo tiempo que se le juzga su papel de comandante supremo, se le está juzgando su calidad humana y moral...y aquí es donde "la puerca torció el rabo", dicen las abuelitas.

 

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Ex presidente de México, Felipe Calderón
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