By Edmar Ariel Lezama | January 9, 2013 8:32 AM CST

Una Venezuela sin Chávez

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Una Venezuela sin Chávez
Una Venezuela sin Chávez

La confirmación del gobierno de Venezuela sobre el hecho que Hugo Chávez no estará presente el día 10 de Enero para tomar protesta a su tercer mandato presidencial, hace de inmediato que el mundo entero piense ya en un nuevo ciclo para aquel país; un nuevo periodo sin su actual Presidente.

Conforme los días pasan y las noticias sobre el estado de salud del todavía mandatario venezolano son dadas a conocer, los analistas de la prensa escrita y radiofónica han centrado su atención en la relación que dos personajes clave pueden tener en el futuro próximo de la nación sudamericana. Dichos personajes son Nicolás Maduro y Diosdado Cabello, ya que el primero fue elegido por Chávez para continuar con el proyecto político actual, por lo que muchos consideran la opción de la división o fractura a raíz de tal situación, lo cual podría llevar a Venezuela a un periodo de caos y confusión institucional hasta que una facción resulte ganadora.

Aunque la anterior es una posibilidad justo cuando se anuncie la muerte de Hugo Chávez, no parece ser el más grave problema en el corto plazo después del fallecimiento del líder, ya que al día de hoy, las finanzas públicas son el principal asunto a resolver debido a las complicaciones que pueden generar a nivel social sin importar si es Maduro o Cabello quien se encargue de guiar al país.

Diversos indicadores pueden ejemplificar la magnitud del problema al cual me refiero y comenzaré por el tipo de cambio, ya que cifras oficiales del Banco Central de Venezuela dan como relación 1 bolívar por 0,2328 dólares estadounidenses, aunque el mercado negro, al cual acuden todos los habitantes debido a la restricción para adquirir divisa extranjera por parte del gobierno, da una tasa de 1 bolívar por 1 dólar. El sucesor de Chávez tiene aquí el primer problema por resolver, ya que un tipo de cambio fijo y bajo favorece a ciertos sectores industriales y termina por ser una mala política económica, debido a que las mercancías venezolanas también competirán con otras extranjeras, ya que éstas serán baratas debido a los costos de importación. Una pronta solución pasa por devaluar, aunque dicha depreciación tendría que igualar a la tasa fijada por el mercado negro, con lo cual estaríamos hablando de una devaluación del 334%.

El tema de la inflación no ayuda a que todos los programas sociales de Hugo Chávez surtan efecto de inmediato, ya que la cifra para Noviembre de 2012 proporcionada por el Banco Central de aquel país arroja un crecimiento de los precios del 20%. No sólo el dinero que se da a sectores desfavorecidos vale menos mes a mes, sino que las negociaciones salariales se basarán en aumentar más que la inflación. Subidas sin control de los precios y salarios desembocará inevitablemente en una espiral ascendente inflacionaria.

Si juntamos las variables tipo de cambio fijo e inflación, estamos ante un escenario donde los recursos existentes en las arcas gubernamentales alcanzarán a cubrir muy poco de las necesidades primarias de Venezuela, destinando la mayor parte de los ingresos al aparato militar para de esa manera  encontrar estabilidad política aunque generando escases de todo tipo de bienes en la sociedad.

Cualquiera puede pensar que un país petrolero es capaz de sostener y hacer frente a las dificultades citadas hasta aquí; lo anterior es cierto, siempre y cuando el oro negro sea vendido y no regalado al exterior.

Además de contar con un tipo de cambio fijo y bajo que no favorece a las arcas al momento de exportar petróleo, la mayor parte de las ventas de ese bien se hace a países que lo reciben con un precio por debajo del real. El 50% del petróleo venezolano va a parar a Cuba, Ecuador, Bolivia y Nicaragua, recibiendo muy pocas veces el pago por parte de esas naciones. En 2012 China contrajo un acuerdo con Hugo Chávez, el cual lo obligaba a venderle petróleo subsidiado dos años al país asiático siempre y cuando se pagará por adelantado. China hizo el pago y ahora Venezuela debe cumplir a pesar de que de ese dinero seguramente no quede nada.

La inflación, el tipo de cambio y la exportación de petróleo son asuntos que no pueden esperar; muy probablemente Nicolás Maduro medite cambios económicos para encontrar solución a dichos problemas, aunque ello signifique un enorme descontento social y el sentimiento generalizado de que con Chávez al frente se vivía mejor. Esto puede ser aprovechado por cualquiera para arribar al poder, ya sea por el camino de las urnas o como el mismo Chávez lo hizo por primera vez.

Por Edmar Ariel Lezama
@edmar_ariel

 

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