By Edmar Ariel Lezama | September 21, 2012 12:32 PM CDT
La vida es caprichosa y tal vez por esa razón estoy aquí
La vida es caprichosa y tal vez por esa razón estoy aquí
13.3 kilómetros no son una amplia distancia, pero para un chico de 10 años que nunca ha salido de su pueblo puede resultar atravesar todo un continente.
La primera vez que he caminado tanto y además para ir a la escuela, esto es un marrón, pensaba aquel infante que al hombro llevaba un pequeño saco con dos camisas y un pantalón. Su padre, hombre fuerte, que nunca había ido a la escuela y por ende no sabía leer ni escribir, decidió que no quería el mismo futuro para su primogénito, razón que los llevó a salir de Barakaldo rumbo a Bilbao.
El mundo en 1880 estaba hecho para nacer, crecer y morir en la misma comunidad. Muy pocos, tan sólo los adinerados o diplomáticos podían tener el privilegio de alejarse allende las fronteras de su nación, pero para ese niño que ha llegado de Barakaldo la necesidad de saber que pasaba al otro lado del mar le causaba intriga, tal como las tragedias griegas en sus inicios en el colegio.
Para un chaval que ahora tiene 20 años y que ha llegado de Barakaldo, y además por error conoció la cámara de cine en 1900, le resultaba maravilloso poder contar historias, aprender a manejarla y poder contar historias. La señorita Iraizoz era el motivo para usar ese instrumento, contarle la vida a través de ella, aunque también en 1900 el linaje pesa más que las buenas acciones y la señorita Iraizoz se ha casado con respetado empresario vasco.
Ese joven que ahora tiene 29 años en 1909 decide irse con su cámara, una de las pocas que hay en España además, para poner tierra de por medio al fatídico acto amoroso. No es casualidad que uno se levante y al llegar al puerto decida subirse a un barco, el que sea, no importa el destino. Tanta era la necesidad de huir, que ese joven que llegó de Barakaldo y ahora tiene 29 años, se enteró que la nave se dirigía a México. Es lejos de España, me da igual si es Japón, pensó el hombre migrante.
Pero en la vida no hay casualidades, sino rutas ya marcadas, pues ese joven que llegó de Barakaldo y ahora tiene 30 años porque es 1910, se vuelve famoso al ser uno de los encargados de filmar los festejos del Centenario de la Independencia de México. A partir de ese momento, ese joven que llegó de Barakaldo, pero que ya no es tan joven y va y viene de México a España con el único fin de ver a la señorita Iraizoz, ahora es respetado, a tal grado que la señorita Iraizoz, que ya no es señorita sino viuda, decide contraer segundas nupcias con él, las cuales rompió después, cuando se enteró que su respetado esposo fue de los primeros tres directores en filmar cine erótico en México. Todo un reto para la época.
De esas segundas fallidas nupcias nace un hombre, que siempre ha vivido en Bilbao, pero en sus ratos libres juega al futbol, con el legendario Eibar. Cuando el futbol no ocupa su tiempo, ese hombre que es hijo del que era llegado de Barakaldo, se dedica a la arquitectura; y cuando la arquitectura ni el futbol quitan tiempo a ese bilbaíno hombre, se dedica a estudiar a Marx, Lenin y Hegel. Y leer a Marx, Lenin y Hegel hace que nuestro futbolista y arquitecto hombre se decida estar contra Francisco Franco y la Monarquía, situación que lo pone en jaque, pues ahora nuestro aguerrido bilbaíno tiene esposa e hijo; y sí, otra vez un hijo varón, que al igual que su abuelo llegado de Barakaldo terminó en México, pues nadie más quiso darles asilo político.
Y ya en México, otra vez igual que el hombre que llegó de Barakaldo, a nuestro arquitecto, futbolista y aguerrido bilbaíno se le cae el amor matrimonial, pues la crisis económica no acepta de ideales guerrilleros contra la dictadura española, por lo que el bilbaíno vuelve a España a unirse a la ya extinta ETA, mientras el hombre que surgió de ese fallido matrimonio, que es hijo del bilbaíno y nieto del joven de Barakaldo, pero que ha nacido en San Sebastián, se queda en México, atrapado en sendos conflictos familiares, pues la prensa publica fotos del bilbaíno como uno de los más buscados por la policía española, hasta que ese hombre acaba en Cuba luchando en su Revolución.
Y el nacido en San Sebastián se acuerda de los suyos, de su abuelo y padre, que ya no ve, pero los extraña de una u otra manera, hasta que contrae nupcias para otra vez como todos los anteriores tener un hijo varón, el cual ya nada tiene que ver con residencia en Barakaldo, San Sebastián o Bilbao, pero sí en México, tal como lo habían hecho todos atrás.
Y el no nacido en Bilbao ni Barakaldo ni San Sebastián hace una vida normal, hasta que se le ocurre coger un lápiz y contar todo lo que ve, tal como lo hizo el hombre de la cámara, aunque sin llegar a relatos eróticos aún.
Y no es casualidad todo lo que ha pasado para que el nacido en México haga las cosas que hace, o al menos eso le ha dicho su padre, el hombre de San Sebastián, pues algún vínculo al momento de contar historias y leer a Marx en la universidad debe existir con lo que ha pasado casi 130 años atrás.
Creo la diabetes se ha saltado dos generaciones le dice el hombre de San Sebastián al mexicano. Espero la grandeza de ellos también se haya saltado dos generaciones le responde el mexicano al de San Sebastián.
Edmar Ariel Lezama
@edmar_ariel


