By Edmar Ariel Lezama | July 31, 2012 10:27 AM CDT
Obama y Romney sin salidas frente a la crisis
Obama y Romney sin salidas frente a la crisis

Cuando esto sea publicado, faltarán 99 días para la elección Presidencial en Estados Unidos y las encuestas muestran un empate técnico entre Barack Obama y el Republicano Romney, por lo que sus asesores políticos tratarán de modificar la percepción de los votantes a través de diferentes medidas frente a problemas específicos que enfrenta aquella nación.
En el caso del aún Presidente, sus propuestas para solucionar la crisis económica están enfocadas a no romper con el círculo vicioso deuda-déficit-deuda; Obama al pedir más dinero hoy, no hace más que cubrir el pago de intereses e hipotecar el futuro monetario de Estados Unidos, tal como le ocurre a Grecia, Portugal o España por estos días.
Romney es poco claro en la forma sobre cómo sortear y salir del bache financiero en el que siguen sumidos. La única posición adoptada por el Republicano es la de marcar un claro alejamiento de un Estado intervencionista; para Romney el mercado se encargará de proveer todas las soluciones y el Gobierno participará de forma marginal, únicamente como árbitro que vigila el cumplimiento de la ley.
A pesar de estar en una situación de riesgo económico, los dos candidatos a ocupar la Casa Blanca se encuentran ofreciendo políticas públicas totalmente opuestas; para Obama es importante elevar el techo de deuda y poder mantener programas de corte asistencialista-populista, que no han vinculado al sistema productivo a ningún sector de la población que recibe dicha ayuda; para el Republicano Romney es prioridad adelgazar el tamaño del Estado, dejando a miles de personas sin oportunidades de ingresar a puestos laborales o educativos, ya que el mercado no se encargará de proteger los derechos de esa parte de la nación.
Obama y Romney no han encontrado un punto intermedio entre las propuestas que ambos ofrecen a los electores, a tal grado de polarizar como nunca había ocurrido en la historia de aquella nación a los votantes. Para los Demócratas el camino es un férreo control al sistema financiero, transferencias monetarias a familias de bajos recursos y un modelo de seguridad social parecido al europeo; para los Republicanos la solución pasa por reactivar la economía de la mano de las señales que el mercado pueda dar.
Hasta hoy está probado que ninguna de las dos recetas es válida para un caso como el estadounidense; la clase política lo sabe, y en vez de buscar un consenso o plan que retome lo mejor de las posturas de Romney y Obama, ambos se han enfocado a una campaña de descalificaciones y mentiras, tal como ocurre en países de incipientes democracias, o de que otra forma se puede explicar que un votante Republicano siga afirmando que Obama es musulmán, que él está contra la burguesía norteamericana y sus políticas públicas son las ideales para llevar a ese país a un régimen como el cubano; mientras que un elector Demócrata relaciona a todo miembro Republicano como personajes intolerantes, con fuertes dogmas religiosos y proclives a beneficiar a quienes poseen grandes fortunas.
Todo lo anterior son facciones parciales de un partido y otro, no se puede asegurar que todos los miembros de él pensarán y actuarán igual.
El verdadero debate que en el Congreso y los encuentros televisados entre Obama y Romney se debe dar, es el referente a una política económica de largo plazo, que se adapte a las necesidades de su población, sin importar si ésta ha sido formulada en Chicago, Boston o Londres.
Uno de los grandes postulados de la teoría económica creada en Estados Unidos, es la claridad de la información al momento de elegir un bien o servicio; hoy los votantes de Estados Unidos sólo conocen verdades a medias, emanadas de la descalificación y el desorden ideológico de sus más populares políticos.
Edmar Ariel Lezama
@edmar_ariel






