By Daniel Higa Alquicira. | July 3, 2012 7:04 PM CDT
¿Por qué perdió López Obrador?
¿Por qué perdió López Obrador?

Daniel Higa Alquicira.- Se habla de irregularidades en las elecciones. De compra de votos. Acarreo de votantes. De gasto indiscriminado por parte del partido ganador. Alteraciones del PREP y de las encuestas de salida. Y sobre todo, de la relación millonaria entre EPN y Televisa para crear la candidatura perfecta.
Todo esto tiene un porcentaje de razón, pero al parecer no va a ser suficientes para cambiar el destino de los resultados. Son unos tres millones de votos -más o menos- los que separan a Obrador de Peña Nieto y si en el 2006, que la diferencia no rebasó el medio millón y no hubo cambios, ahora es improbable que los haya.
Bajo este panorama, las manifestaciones de rechazó por parte de algunos sectores de la sociedad no se van a hacer esperar y van a expresar su malestar en contra del IFE, del fraude electoral, del propio Peña Nieto y el PRI; de sus arreglos televisivos, etc., etc., etc.
Pero la realidad es que el verdadero culpable de que AMLO no ganara estas elecciones es su propio partido y de todos los demás que lo acompañaron en alianza. En todos estos años -12 al menos- en el que el PRD creció y se convirtió incluso en la segunda fuerza nacional, no ha sido capaz de crear una estructura nacional que permita -sobre todo en el norte- ser una opción real.
Y peor aún, en todos los estados en donde ha gobernado -excepto en el DF-, dejó una especie de enojo y desesperanza. Michoacán se había convertido en el segundo bastión perredista y lo perdieron bajo sospechas de deudas millonarias y corrupción. Lo mismo en Zacatecas, que se recuerda al gobierno del "Sol Azteca" como un pequeño imperio de poder familiar (igualito a los cacicazgos de otros estados gobernados por otros partidos).
En el Congreso y las cámaras, el PRD se convirtió en una especie de grupo de choque en donde incluso se les llegó a considerar como violentos e irresponsables. Su trabajo legislativo dejó mucho que desear y en realidad no fueron el contrapeso responsable que México necesitaba y que la población esperaba de sus representantes del boque que conformaron los partidos de izquierda.
En términos generales, no hubo propuestas claras ni ideas que ayudaran a buscar un desarrollo social impulsado desde las tribunas legislativas. Se escudaron en discursos donde anteponían conceptos como "soberanía nacional", pero sin ningún resultado visible para la sociedad.
Además de las luchas entre sus diversos grupos (tribus) que conforman su plataforma, de las agresiones entre sus dirigentes, de los espectáculos difamatorios en las elecciones internas, de las constantes acusaciones de acciones fraudulentas de sus candidatos y de la necesidad de nombrar a presidentes interinos mientras se aclaraban todas estas situaciones. Esto ha dañado la imagen y modificado la percepción del votante.
Si somos sinceros, López Obrador fue motivo de luchas y peleas internas dentro del propio PRD. Algunos lo siguieron y otros lo "traicionaron". Pero en cualquiera de los casos y sin líderes reales, este grupo político se vio opacado por la presencia, personalidad y apoyo social que logró el candidato de las "izquierdas unidas".
Contrario a lo que esto puede suponer, esta situación desnudo el poco trabajo que tienen los partidos de izquierda en sus estructuras sociales. Lo pobre que han sido sus resultados para reclutar nuevos seguidores y la poca cercanía que tienen con la sociedad para ofrecerles su propuesta política y sus proyectos sociales.
Incluso fue el propio AMLO el que tuvo que crear una estructura paralela a la de los partidos políticos que le sirviera de plataforma social para buscar la candidatura presidencial. Todo esto porque los partidos de izquierda y principalmente el PRD, están completamente alejados de la sociedad.
No, López Obrador no perdió necesariamente por todas las irregularidades en la jornada electoral o los negocios millonarios de Televisa con el virtual presidente. Lo que propició que perdiera ante EPN fue el pobre trabajo que han hecho los miembros de "la izquierda mexicana" para crear proyectos alternos que puedan competir verdaderamente en contra de las propuestas tan conocidas y gastadas del PRI.
Tan es así, que en el 2006 algunos aseguraron que el "fraude electoral" no se pudo demostrar por la falta de representantes de los partidos de izquierda en miles de casillas para que aportaran pruebas reales. Ahora, en el 2012, la izquierda tan solo tuvo representantes en el 50% de las casillas instaladas y todo como resultado de la fata de estructuras que permitan una presencia nacional.
Si hay que culpar a alguien es al PRD y su pobre trabajo con la sociedad. Porque AMLO no representa realmente a este partido. Representa un proyecto de nación que él mismo fue creando pero que no coincide con el proyecto que tiene el partido del "Sol Azteca".
Aunque ahora el PRD se convirtió nuevamente en la segunda fuerza electoral gracias al arraigo de AMLO -con todos los beneficios económicos y poder que esto representa-, el PRD sigue sin mostrarnos un rumbo claro. Son ambivalentes en sus ideas y sus conceptos. Sus principios ideológicos son pragmáticos y las ganas de poder se han sobrepuesto en muchas ocasiones ante sus ideales.
Los reclamos de la sociedad deben ser en contra de los partidos de izquierda que han gobernado mal, que no han creado proyectos capaces de enamorar e ilusionar a la gente sin la presencia de un líder único -o un caudillo-. Porque no han respondido en la coyuntura política y social como un alternancia viable.
Ahora todos los líderes de las izquierdas tienen una nueva oportunidad de crear las bases de una alternancia real en la presidencia trabajando desde el poder legislativo. Ahí es en donde se va a construir el contra peso de Peña Nieto y ahí es en donde deben de asumir su responsabilidad los legisladores emanados de las "izquierdas unidas".
Porque si bien es cierto que el perdedor en esta jornada electoral fue AMLO y su proyecto de nación, los partidos que representó ganaron y mucho. La sociedad que votó por López Obrador ahora debe de exigirles a estos partidos que se dejen de andar buscando beneficios personales y se pongan a trabajar para y por la sociedad.
Si la izquierda no cambia, trabaja y crea un proyecto atractivo para la sociedad, difícilmente va a gana la presidencia. Y menos si siguen esperanzados en que un solo hombre -por más popular que sea- los lleve al poder. Los ciudadanos debemos exigirles cuentas y resultados. Y si no sirven que se vayan...
- Quien perdió fue Venezuela
- La democracia en México…
- Chipre hunde rescate en la confusión y busca ayuda de Rusia
- Sin Chávez, a quién culparán ahora
- En busca de homogeneizar calendarios electorales
- Renuncia del Papa muestra debilidad de la iglesia
- Muere general paraguayo Oviedo en accidente de helicóptero

