By Edmar Ariel Lezama | July 2, 2012 9:23 AM CDT
Números del conteo rápido nos motivan a meditar
Números del conteo rápido nos motivan a meditar

Al momento de escribir esto, los resultados más cercanos a la realidad sobre la elección presidencial en México, son los ofrecidos por el Instituto Federal Electoral (IFE), donde la ventaja de Enrique Peña es suficiente para asegurar que será el próximo Presidente de México.
Los números son claros y concordantes en el sentido en cómo se desarrolló la jornada electoral. La participación ciudadana y la forma de involucrarse de la mayor parte del país en dichos comicios, no dejan dudas o motivos para suponer un fraude; más bien, nos invita a reflexionar sobre las razones del triunfo del candidato del Partido Revolucionario Institucional (PRI) y el rumbo que deben tomar las leyes en nuestro país, así como las campañas políticas.
En primer lugar, el IFE y su conteo rápido estiman que entre Enrique Peña y Andrés López hay tan sólo tres millones de votos; cifra mucho menor a todas las encuestas que establecían márgenes de 15-18% entre primer y segundo sitio. Justo aquí, vale la pena introducir una variable que se movió en la misma dirección que las mediciones pagadas por la prensa, y era el factor televisión, ya que ellos las mostraron no como una fotografía que retrataba un momento, sino más bien, como un "dato duro" que intentaba inducir una decisión o desmotivar una participación.
El día domingo 1 de julio finalizada la elección, Denise Dresser emite una reflexión clara y contundente contra la mayor parte de los medios electrónicos en México, al afirmar que la televisión en esta nación no es capaz de poner Presidentes, pero sí de alterar la decisión de los votantes.
A veces resulta increíble que la televisión le dé más espacios a una boda entre una actriz y Enrique Peña que a la lucha contra el narcotráfico, fueron las palabras de la académica Dresser que ejemplifican de manera clara lo hasta aquí expuesto.
Situados a esta altura, el 63% que no votó por Enrique Peña no puede seguir cometiendo el mismo error de campaña, al confundir al enemigo y esperar resultados en un plazo de corto tiempo. La televisión como en todo el mundo genera un cierto grado de enajenación, que se vuelve mayor cuando los espectadores no tienen ninguna formación ideológica o educativa.
Todos los colectivos y grupos de jóvenes que no votaron por Enrique Peña, están obligados a dejar las marchas sin sentido y comenzar una reestructuración del sistema educativo. La televisión no pone Presidentes, pero sí modifica la decisión de los electores, razón por la cual, es obligatorio iniciar una campaña de alfabetización y educación a nivel nacional promovida y desarrollada por los estudiantes universitarios. Ellos deben entender que ese plan tardará varios años en generar frutos, pero realizado el trabajo, no podrán sentirse vulnerables contra la televisión, pues ella nunca va a cambiar, quien lo debe hacer son ciertos estratos sociales mal informados.
Si todos los jóvenes mexicanos de 18 a 27 años desean un gobierno de izquierda, ellos deben entender que sin una formación ideológica sólida por parte de buena parte de la nación, será imposible mantener debates de altura.
El siguiente punto a reflexionar, y quizá el más importante, es el hecho de fanatismo en el que cayeron todos los electores, al afirmar que su candidato es el único capaz de sacar del sub desarrollo a México.
Muy pocos electores reflexionaron sobre asuntos paralelos a una candidatura Presidencial, al no considerar precios internacionales del petróleo, deuda, gasto, déficit. La forma en cómo se destina el presupuesto, viene vinculado a temas de barriles de oro negro vendidos y asuntos de arreglos políticos.
¿O acaso todos creyeron que con reducir la burocracia o firmar compromisos ante un notario, México va a cambiar?
Edmar Ariel Lezama
@edmar_ariel
edmar_ariel@hotmail.com


