By Edmar Ariel Lezama | June 26, 2012 10:15 AM CDT
2 de julio, a modificar leyes e instituciones políticas
2 de julio, a modificar leyes e instituciones políticas

A falta de horas para cerrar las campañas políticas en México, y a seis días para que la ciudadanía salga a votar, la incertidumbre se centra no en el resultado final de la elección presidencial, sino en lo que puede ocurrir un día después, debido a que los perdedores buscarán por la vía legal modificar los resultados.
La anterior, no se trata de una idea que surge del imaginario, debido a que hasta la última encuesta publicada en prensa escrita, el número de "no respuestas" o "indecisos" sigue siendo elevado, por lo que la ventaja de Enrique Peña respecto a Andrés López o Josefina Vázquez no será tan abultada, y posiblemente ronde los 5 puntos porcentuales con datos ya ajustados.
Los candidatos perdedores ya saben que una herramienta útil para comenzar procesos de impugnación es jugar con las mediciones y la mala información de la ciudadanía. Cómo explicar de manera clara y con bases científicas que durante varios meses la diferencia entre Partido Revolucionario Institucional (PRI) respecto de Acción Nacional (PAN) y de la Revolución Democrática (PRD) fue de 20 puntos, mientras que el día de la votación el número se ubica en el 5 por ciento. La respuesta se centra en el tamaño de la muestra (número de personas entrevistada) y contabilizar de mejor forma a quien decide anular, no votar o no responder; pero de explicar, ninguno de los partidos políticos se encargará.
Desde el inicio de campaña, PRI, PAN y PRD estaban obligados a confrontar ideas y enseñar la metodología de cómo levantar una encuesta y el procesar resultados a todos sus simpatizantes, ya que PRD y PAN argumentarán fraude al verse derrotados por un estrecho margen; mientras que el PRI puede recurrir al mismo argumento si es vencido en las urnas, ya que durante medio año siempre fue puntero en casi todas las mediciones. Los tres partidos jugarán con las emociones de sus simpatizantes, arrojándolos a la confrontación.
El dos de julio la única opción en la que un ganador sea reconocido por los otros candidatos se basa en una victoria amplia, por un margen mayor a los 8 puntos porcentuales, lo cual resulta en un escenario improbable.
La nueva realidad política mexicana tiende a la polarización sin atravesar por matices intermedios; un perredista nunca reconocerá la buena labor de un panista, mientras que un priista no atenderá las recomendaciones de un perredista. Los electores mexicanos son cada vez más fieles a un partido político o a una imagen, aunque en las encuestas no se atrevan a decirlo. Esa realidad nos llevará cada tres y seis años a observar procesos electorales muy cerrados. Ya no hay forma de arrollar en el Congreso o Presidencia de la República, por lo que el Estado y sus instituciones deben ser reformados. Adelgazar el Congreso y permitir la reelección es un primer paso para convertir las elecciones intermedias en plebiscitos; aumentar la cifra para mantener el registro de un partido político del 2 al 5%, desaparecerá a todos los partidos pequeños que viven del presupuesto y no representan ninguna solución real al momento de legislar.
Concientizar a la población sobre la nueva realidad nacional es el primer paso, de lo contrario, cada elección veremos en los tribunales a los ganadores y no en las urnas.
Edmar Ariel Lezama
@edmar_ariel


