By Edmar Ariel Lezama | June 15, 2012 9:41 AM CDT
Sobre los besos
Sobre los besos

1) La palabra "beso" de inmediato nos remite a la forma en como una pareja heterosexual se expresa amor o afecto. Casi nunca pensamos en el amor más puro, el que una madre le da a su hijo. Basta con asomar la cabeza a cualquier escuela primaria para observar a mujeres despidiéndose de sus críos con un beso en la mejilla, la frente o la boca justo al momento que los dejan en el colegio.
2) Pero no sólo las madres y los heterosexuales son los únicos que pueden expresar amor a través de los besos. Las parejas del mismo sexo demuestran más pasión en esa actividad, quizá hasta sean más sensibles a ellos, ya que hace algunos años, un joven homosexual subió al transporte público, leyó un poema y al final otro chico en vez de darle una moneda, acercó su cabeza para juntar sus labios. Al final ambos se marcharon juntos.
3) No hay besos si la lengua no está de por medio.
4) No todos los besos son de amor o apasionados. A veces ellos pueden ser la más clara señal de desinterés en la relación; basta con sentir los labios quietos, sin intentar defenderse para saber que algo se ha terminado.
5) Un beso dice más que mil palabras.
6) Casi todos los diccionarios de la lengua española definen la palabra "ósculo" como un beso de respeto. La única imagen que a mi mente viene, es la de un hijo besando a su padre después de una larga ausencia entre ambos o cuando el progenitor cae en cama por enfermedad.
7) Los besos y las bebidas alcohólicas están íntimamente ligados. Un ron siempre maximizará su sabor al combinarlo con los labios de una bella mujer. Ron del Nicaragua no con coca cola, un hielo y tres gotas de limón, sino con un beso.
8) La música sirve como hilo conductor entre la pareja. Pensar en una sonata o charda para besar un cuello u hombros. Escuchar a Brahms para juntar un par de bocas. Decidir poner en el reproductor "Danubio Azul" de Richard Strauss y saber que un beso también puede darse en lugares diferentes a la boca.
9) Ya lo decía Gabriela Mistral al afirmar que hay besos que se dan con la memoria, pues no hace falta hacerlo a diario para recordar unos labios. Quizá con tocarlos una vez, basta para reconocer entre muchas bocas las características que los distinguen de los demás. Hay besos que se dan con la memoria.
10) La primera vez que aprendí un poema de memoria, fue al escuchar a Tomás Segovia en el "Círculo Vasco Español" un domingo por la mañana. El poeta se levantó, de su boca salió:
Mis besos lloverán sobre tu boca oceánica
primero uno a uno como una hilera de gruesas gotas
anchas gotas dulces cuando empieza la lluvia
que revientan como claveles de sombra
luego de pronto todos juntos
hundiéndose en tu gruta marina
chorro de besos sordos entrando hasta tu fondo
perdiéndose como un chorro en el mar
en tu boca oceánica de oleaje caliente
Al llegar a casa y buscar en los libros, me di cuenta que el poema era mucho más largo, pero la lectura y emociones que me causaba ayudaron a memorizarlo.
11)
La noche es un beso infinito de las tinieblas infinitas.
Todo se funde en ese beso,
todo arde en esos labios sin límites,
y el nombre y la memoria
son un poco de ceniza y olvido
en esa entraña que sueña.
Edmar Ariel Lezama
@edmar_ariel
