By Edmar Ariel Lezama | June 11, 2012 10:26 AM CDT
Segundo debate Presidencial, atasco nacional
Segundo debate Presidencial, atasco nacional

El formato y temas a tratar en el segundo debate Presidencial de México, lo hacían mucho más atractivo que el primer encuentro entre candidatos, ya que asuntos de relaciones internacionales y desarrollo económico, eran parte de la agenda que sirve como apalancamiento de progreso para cualquier país.
Quizá la relación de México con el mundo es un tema sub valorado por los cuatro candidatos al Ejecutivo Federal; todos se dedicaron a la lisonja del folclore nacional, cayendo en el grave error de no considerar una agenda geopolítica y económica con otras potencias del orbe. México en el mundo no es un piloto ganando podios en carreras de Fórmula 1; México en el mundo no es danza o pintura; México en el mundo no es que los mexicanos en el extranjero se sientan orgullosos de su país, ya que todo lo anterior debe ser la consecuencia de establecer relaciones de intercambio comercial y cultural con Estados Unidos, Europa, América Latina, China y África.
Quadri, López Obrador, Josefina Vázquez y Enrique Peña, jamás plantearon la descripción del modelo más básico de relaciones internacionales basado en la idea de centro-periferia, donde el país más poderoso, aprovecha las debilidades de naciones como la nuestra, para establecer relaciones comerciales de sometimiento.
Gabriel Quadri preguntó a sus tres colegas sobre qué hacer con China; los increpó por su silencio respecto al tema, aunque él tampoco fue claro en ese asunto. El candidato del PANAL, así como el del PRI, PRD y PAN, olvidaron que de firmar un tratado con el gigante asiático, no haríamos más que reforzar un intercambio desigual. ¿Qué necesitamos de China? ¿Qué necesita China de nosotros? ¿Acaso no basta con los tratados comerciales que México ya tiene firmados?
Lo único que le interesa a China de México es su frontera con Estados Unidos. Ellos nos miran con cautela, pues políticamente no tomamos una postura clara sobre ningún conflicto internacional, ellos están claros en qué hacer en Oriente Medio y otras zonas de conflicto, mientras nosotros dudamos en tomar partido.
La historia de los países que lograron salir de su atraso, es la misma en todos los casos de éxito de potencias emergentes o ya consolidadas: salir a buscar nuevos mercados.
China hoy día tiene estrecha relación con Estados Unidos en el ámbito comercial, pero no deja de mirar a África, un aliado que es capaz de proveer materia prima barata. China es potencia no por ser capaz de que en el mundo se conozcan sus bailes tradicionales, sino por las relaciones geopolíticas que ha construido.
Estados Unidos y Europa han salido a buscar la complicidad de otros países que les permita hacer frente a otros bloques, de buscar intercambios comerciales, de establecer relaciones que permitan negociar en igualdad de circunstancias con el resto del mundo, de someter a otras naciones. Incluso a nivel Latinoamérica sucede, ya que Venezuela a través del alineamiento de una postura ideológica y económica, logra construir un bloque con Cuba, Ecuador, Nicaragua y Bolivia. Es probable que más de uno no esté de acuerdo con lo que hoy sucede en las últimas naciones mencionadas, pero ellos han logrado atención mundial, han conseguido que algunos vean con buenos ojos relacionarse con ellos. En los foros económicos es mejor negociar como bloque que como nación individual.
Hoy México está sometido a las decisiones que Estados Unidos marca en temas económicos, políticos y de seguridad, por lo que pensar en China no es una solución.
México debe ser claro en sus alianzas a nivel internacional. Quadri y los otros tres candidatos hablan de buenas relaciones con el mundo, pero ese ha sido el eterno problema de nuestro país a nivel de política internacional, ya que no somos capaces de establecer un pacto ideológico con otras naciones. Brasil adoptó una corriente de socialdemocracia fuertemente controlada por el Estado, y por esa razón son capaces de empatar con India o China en ciertos momentos.
México no acaba de definirse por un liberalismo, por una economía estatizada o por una combinación de ambas; México no usa sus Embajadas en el mundo como centros de promoción económica, ni para establecer relaciones de igualdad. Para México las Embajadas son premios de consolación para políticos de larga carrera. La política internacional es capaz de promover desarrollo interno.
Existe un camino radical y tampoco planteado por ninguno de los cuatro, al reducir tan sólo al intercambio comercial la relación con el mundo, mientras México es capaz de ordenar su mercado interno, para después, regresar a la escena mundial tomando partido por un bloque en el cual sea afín ideológica y económicamente, para de esa forma posicionarse como referente, tal como lo planteaban en el debate Presidencial de la noche del domingo.
Para finalizar, nuestros políticos son demagogia pura, sumado a ignorancia. Por qué un instituto Octavio Paz que enseñe español y lenguas mexicanas en el mundo, cuando en México los niños de nivel básico son incapaces de hilar frases orales y escritas con cierta coherencia. No resultaría mucho más representativo y universal que dicho instituto en caso de fundarlo llevara el nombre José Joaquín Fernández de Lizardi. Quizá Enrique Peña no es el único en tener problemas con los libros.
Edmar Ariel Lezama
@edmar_ariel







