By Edmar Ariel Lezama | June 7, 2012 8:40 AM CDT
Encuestas como publicidad electoral
Encuestas como publicidad electoral

Hoy prensa escrita y audiovisual encontraron en las encuestas un mecanismo no de análisis, sino de mercadotecnia para atraer a más seguidores a sus medios de comunicación.
En primer lugar, ellos deben explicar a sus audiencias que una encuesta es tan sólo una fotografía del momento, que puede quedar sin validez un par de minutos después de ser publicada debido al cambiante humor de los votantes, o la actividad política que ocurre durante una campaña.
¿O acaso las encuestas que se publicaron entre José Luis Rodríguez Zapatero y Mariano Rajoy en 2004, y faltando menos de una semana para la elección, donde el abanderado del Partido Popular se perfilaba como favorito a ganar, siguieron teniendo validez después del atentado en la estación Atocha? La respuesta fue no, y nadie se remitió a ellas para deslegitimar el triunfo del socialista Zapatero. El ambiente social era clara muestra de lo decidido por los españoles.
En México, podemos citar casos similares donde las cifras fallaron, ya que en el año 2000, toda la campaña, el priista Francisco Labastida promedió un 44% de preferencias, frente a un 35% de Vicente Fox. En la noche de la elección, todos nos enteramos que los datos oficiales eran de 43.5% de votos para el panista, por 36.9% del abanderado del Partido Revolucionario Institucional (PRI).
En 2012, analistas y prensa en general han desperdiciado mucho tiempo en acreditar o desacreditar encuestas. El día miércoles 6 de junio, Leo Zuckermann en el periódico "Excélsior", hace un análisis sobre los mejores grupos en levantar datos a la población; según su estudio, "El Universal" nunca falla y "Reforma" es más inconsistente en esa labor.
Zuckermann dice no creer en lo mostrado por el diario "Reforma", ya que a diferencia de otras publicaciones, a veces puede acertar o fallar casi en la misma proporción.
Leo falla en su análisis, ya que una real forma de salir de dudas, es conocer la metodología a detalle; la forma en cómo se determina un tamaño de muestra es tan simple que cualquiera con una calculadora podría realizar tal operación. Lo complejo en dicho proceso, y sin entrar en detalles técnicos, es determinar el "error estadístico" y ya conocido el número de personas, buscar las zonas del país en las cuales aplicar una encuesta.
Hasta el momento, ni grupo "Reforma", "Excélsior" o "El Universal" han explicado con lujo de detalle la forma y lugares donde se entrevistó a posibles votantes.
No hay nada que me impida pensar que "Reforma" decidió hacer preguntas en espacios donde el Partido de la Revolución Democrática (PRD) es fuerza de gobierno y además es admirada; ¿por qué "El Universal" o "Milenio" no tienen fallas metodológicas graves y terminan con un sesgo en los datos publicados, tal como ocurrió en el año 2000? El análisis de Leo Zuckermann debe centrarse en eso, en la metodología, además de explicar que las encuestas son un simple ejercicio que muestra el sentir momentáneo, y no puede tomarse como una tendencia absoluta.
Mientras varios periodistas se centren solamente en el dato duro que da la encuesta, sin analizar la forma en cómo se hace, la campaña de un candidato y las ideas que a su alrededor giran, estaremos alentando una nueva fractura social.
Las pasiones y la búsqueda del poder por el poder de los cuatro candidatos, es el combustible perfecto para un nuevo conflicto post electoral. Si los medios siguen vendiendo a las encuestas como una cifra que no puede ser modificada, cualquier priista se sentiría robado en caso de derrota de Enrique Peña.
La civilidad electoral no sólo es responsabilidad de candidatos, también de periodistas, académicos y sociedad en general.
Edmar Ariel Lezama
@edmar_ariel
edmar_ariel@hotmail.com


