By Edmar Ariel Lezama | May 31, 2012 10:15 AM CDT

A favor o en contra de “Yo soy 132” con malos argumentos

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A favor o en contra de “Yo soy 132” con malos argumentos

 

Pedirá movimiento #YoSoy132 juicio político contra EPN, se declara apartidista
Pedirá movimiento #YoSoy132 juicio político contra EPN, se declara apartidista

Los jóvenes universitarios mexicanos, como los de todo el mundo, experimentan una situación de privilegio social, pues de momento no pertenecen al ciclo consumo-producción. El hecho de estar encerrados en una universidad, los aleja de ese grado de enajenación que el sistema otorga por igual a todos los encargados de darle forma y sustento al modo de producción capitalista.

Lo anterior no significa que los universitarios estén exentos de enajenación, pues su vida entera no transcurre en las aulas, pues fuera de ella disfrutan del goce de una vida paralela al ciclo consumo-producción sin ser parte del proceso productivo. Por las mañanas y las tardes se rebelan contra el sistema, pero los fines de semana disfrutan de los pocos privilegios que este puede otorgar; seres envidiosos (como casi toda la humanidad) que olvidan a quien no fue tan afortunado económicamente, sin tomar un compromiso serio con ellos. Justo ahí es donde radica la contradicción en los objetivos de protesta de los jóvenes.

En México se inició un movimiento hace algunos días que buscaba confrontar lo dicho por Enrique Peña en la Universidad Iberoamericana; demostrarle que ellos sí son estudiantes inconformes con su gestión como ex gobernador del Estado de México. Al paso de los días, cientos de estudiantes se sumaron a esa protesta, pues sus miedos no son infundados, ya que no podemos olvidar que la vida institucional en México durante el siglo XX, era dominada por el Partido Revolucionario Institucional (PRI) al estilo de los países de Europa Oriental a mediados de esa misma centuria. Una estructura piramidal, una clase política cerrada, un sistema que a pesar de que prohibía la reelección en cualquier cargo público, no era democrático ni permitía libertades de expresión o asociación. Hoy los estudiantes mexicanos temen que el candidato priista retome con fuerza las prácticas de ese partido, ya que hasta el momento, no hay una postura clara sobre una reforma al sistema político mexicano por parte de Enrique Peña.

El Partido Acción Nacional (PAN) jugó a favor doce años con las instituciones priistas y el Partido de la Revolución Democrática (PRD) fue cómplice al no promover reformas en el Congreso mexicano.

Los jóvenes de "Yo soy 132" comenzaron contra Enrique Peña y después el objeto de sus críticas fueron el sistema político mexicano en su conjunto y los medios de comunicación tradicionales. Hasta ese punto, las demandas resultaban justas y deseables para toda la nación, aunque con el paso del tiempo, las formas de lucha ya no eran las correctas, pues esos mismos estudiantes que se organizaban contra el status quo, cometían errores derivados de esa enajenación ya mencionada en el primer párrafo.

Ellos nunca consideraron comenzar por un comportamiento autocrítico, ya que el problema de que el sistema producción-consumo en México se comporte como lo ha hecho desde hace ya varios años, es por la formación de cuadros que universidades públicas y privadas insertan en el modo capitalista. Los estudiantes de la UNAM deben exigir que tanto PRI y PRD salgan de sus Institutos de Investigación; los alumnos de la Universidad Iberoamericana saben que la figura del salinista José Carreño Carlón es pieza clave en su departamento de comunicación y no han hecho nada aún; el ITAM a través de sus alumnos de economía debe de cuestionar la teoría de Chicago que en México se enseña como dogma y que tantos problemas a la sociedad le ha dado; el problema radica en la escuela privada que mes a mes pagan una colegiatura y en ningún momento exigen que la educación recibida sea diferente, mientras en la escuela pública, partidos políticos se insertan en ella para usarla como trampolín y pasarela mediática. ¿Cómo reconocer la validez del movimiento cuando los maestros que forman a esos estudiantes participan en los medios de comunicación que tanto critican de forma activa? La protesta debe comenzar ahí.

José Revueltas proponía arrebatar a la élite política la educación a nivel superior, para de esa forma, gestarla como una opción de "no enajenación", pues a final de cuentas, los jóvenes universitarios también son parte de ese mal, aunque en menor medida.

El día miércoles 30 de mayo, en el campus de Ciudad Universitaria de la UNAM, la asamblea "Yo soy 132" evidenció a nuestros estudiantes, ya que ellos en ningún momento tocaron el tema de una autogestión universitaria o cambiar modelos de enseñanza y planes de estudio en los centros de educación superior, para de esa forma hacer frente al  sistema que tanto critican, pero para el cual están siendo entrenados actualmente en las universidades. Esos mismos estudiantes perdieron la oportunidad de dejar de ser seres enajenados al hacer una mega asamblea en un campus universitario, y no en un centro fabril; a final de cuentas el proletariado es la clase llamada a modificar las relaciones productivas. El mismo Salvador Allende lo aprobaba, pues mientras en la Universidad de Guadalajara declamaba su ya célebre frase de "ser joven y no revolucionario, es hasta una contradicción biológica", la completaba con: los obreros harán la revolución y ustedes egresados de la universidad le darán sustento ideológico.

Pero no sólo los estudiantes a favor del movimiento "Yo soy 132" han mostrado carencias en su discurso, ya que quien está en desacuerdo contra tal organización, son quienes han mostrado mayor desconocimiento del tema, sumado a una deficiente formación intelectual y por ende, ideológica.

Ese grupo que está contra los activistas ha caído no en la crítica con sustento teórico, sino en la burla clasista, al hacer comentarios sobre los posibles castigos que pueden recibir por parte de sus padres quienes estudian en alguna escuela pública y a la vez, son parte del ya mencionado colectivo. Ellos son la más clara muestra de enajenación social y a su vez, descomposición de la comunidad, pues dan por sentados comportamientos y hábitos de cada estrato social, sin que exista posibilidad de cambio alguno; pensar que todos se comportan de la misma manera es algo que nunca ha tenido sustento. Por cierto, ese mismo sector crítico a "Yo soy 132" tampoco hizo referencia a la clase obrera, quizá influidos por ese pensamiento clasista, el cual les impide relacionarse con los proletarios, pues de acuerdo a sus ideas, ellos no tienen por qué mezclarse con ese sector, debido a que su tarea en el modo capitalista se encuentra en un escalafón más arriba, pues por eso van a la universidad.

El problema y solución radica en el concepto de centros de enseñanza a nivel superior; si las cosas se mantiene como hasta ahora, la crítica carecerá de validez, pues al finalizar la vida universitaria, estarán listos para ingresar al sistema; si se comienza por modificar planes de estudio, métodos de enseñanza y la educación se vuelve un instrumento crítico y de amplia formación ideológica, el panorama resultará más favorable, no sólo contra la clase política y sus instituciones, sino también, con quien hoy critica a "Yo soy 132", pues el desconocimiento y torpeza política de ese sector, se debe en buena parte al modelo actual de enseñanza.


Edmar Ariel Lezama
@edmar_ariel
edmar_ariel@hotmail.com

 

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