By Edmar Ariel Lezama | May 14, 2012 8:52 AM CDT
EPN en la Universidad Iberoamericana, ejemplo de la descomposición del sistema político
EPN en la Universidad Iberoamericana, ejemplo de la descomposición del sistema político

Hace unos cuantos días, en el auditorio principal de la Universidad Iberoamericana, tuvo lugar un ríspido encuentro entre estudiantes de ese centro de estudios y el candidato a la Presidencia por parte del Partido Revolucionario Institucional (PRI).
Las conclusiones de lo ocurrido fueron varias. Del lado del PRI, se acusa de un acto de provocación que merece ser castigado. Justo aquí vale la pena detenerse a reflexionar sobre dicho encuentro.
En cualquier sociedad, los estudiantes son seres ajenos a vicios políticos; ellos cada vez están más involucrados en recomponer el tejido del país, no confían al cien por cien en las instituciones, pero no caen en apatía.
La protesta de ellos es normal, y sólo puede realizarse de esa forma, ya que los canales para poder ser escuchados están totalmente cerrados.
Hoy el PRI fue quien recibió la crítica, pero todos los partidos políticos en México han llevado al sistema político a una organización de castas.
Desde los municipios, gubernaturas, Congreso y Presidencia, existe parálisis que lleva a una situación de confort a la elite mexicana en el poder, ya que durante sus mandatos, tan sólo se encargan de administrar la crisis y heredar el cargo no al más capaz, sino al que consideren adecuado para mantener beneficios adquiridos.
La población menor a 30 años con estudios universitarios, sabe que acceder a cargos de dirección en la administración pública es prácticamente imposible, pues esos puestos están ya destinados a la camarilla ganadora en la elección.
La gran mayoría de los integrantes de un partido político están pensando en cómo repartir el botín mucho antes de haber ganado. Las reformas de gran calado pueden esperar.
Hoy la población menor a 30 años (que de acuerdo a datos del INEGI ronda el 35% del total del país) es ajena a formas de adoctrinamiento. La mayor parte de ellos no mira televisión nacional, su forma de informarse es a través de internet y la manera de relacionarse pasa por las redes sociales.
De lo anterior surge una ventaja, pues el nivel de enajenación que existe en todas las naciones año con año será cada vez menor, debido a que no están en constante contacto con los medios oficiales y tradicionales de información.
La parte negativa a esa nueva forma de vida es que hasta el momento la gran mayoría sigue sin desarrollar un estado crítico que pueda hacer frente al sistema político.
Los gritos de los estudiantes de la Universidad Iberoamericana quedaron ahogados por la televisión nacional, fueron retomados y elevados por twitter, y como la mayoría de temas que se debaten en esa red social, al paso de las horas pierden efervescencia y se dejan de lado.
Los estudiantes de la Universidad Iberoamericana, así como sus símiles de otros centros de estudios ya sean públicos o privados, no atinan a dar con la fórmula o solución a los males que desean combatir.
Twitter los ha alejado de la enajenación de los medios tradicionales, pero los convirtió en seres que expresan ideas maltrechas en 140 caracteres.
En la Universidad Iberoamericana antes de los enmascarados con el rostro de Carlos Salinas de Gortari, debió existir la exigencia de reformar al Estado, de llamar a un Pacto Nacional al estilo español entre dictadura y transición.
Son pocos los encuentros que los candidatos tendrán con gente que está ahí por convicción y no por acarreo político, como sucede a lo largo de toda la campaña electoral.
Los canales de comunicación son pocos, los estudiantes están deseosos de modificar el entorno político y el viernes de la semana pasada dilapidaron una valiosa oportunidad de poner en serios apuros al candidato priista.
Enrique Peña no se ha declarado a favor de desmantelar la atávica estructura política del PRI creada a lo largo del siglo XX; los medios de comunicación pudieron maquillar el tropieza de Peña con encabezados que manipulaban lo ocurrido. Esos mismos medios estarían imposibilitados de seguir defendiendo a Enrique Peña si durante la comparecencia en la Universidad Iberoamericana, se le hubiera cuestionado sobre cifras, políticas económicas y la negativa de reformar al Estado.
Son pocos los contactos que habrá con candidatos a la Presidencia, no se pueden desperdiciar de esa forma. Al final del día Enrique Peña resistirá los gritos, pues sabe que twitter sigue siendo ajeno a la gran mayoría de mexicanos. Las preguntas incómodas con contenido siguen sin llegar al candidato del PRI, pues el sistema político tiene cerrados los caminos y son muy pocos los espacios para debatir.
Edmar Ariel Lezama
Twitter: @edmar_ariel
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