By Ricardo García | May 9, 2012 8:21 AM CDT

Howard Carter y la maldición de la tumba de Tutankamón

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Howard Carter y la maldición de la tumba de Tutankamón

 

Howard Carter y la maldición de la tumba de Tutankamón
Howard Carter y la maldición de la tumba de Tutankamón

Un día como hoy pero de 1874, nació uno de los arqueólogos más importantes y famosos de la historia, Howard Carter, quien descubrió la mítica tumba del rey Tutankamón en el Valle de os Reyes en Luxor, Egipto.

El joven Howard, quien fue empleado por Lord Carvarnon para supervisar sus excavaciones a partir de 1907 tras tres años de duro trabajo, fue financiado finalmente en 1914 para continuar con su trabajo en el Valle de los Reyes.

Sin embargo, la Primera Guerra Mundial interrumpiría su trabajo hasta 1917 cuando reinició los trabajos que en 1922 dejaron insatisfecho a Carnarvon, quien dio una última oportunidad a Carter para buscar la dichosa tumba y financiando así una última excavación.

El 4 de noviembre de 1922, Carter encontró las escaleras que guiaban a la tumba de Tutankamón esperando hasta el 26 de noviembre por la llegada de Carnarvon, con quien entró a la tumba.

"¿Puedes ver algo?" preguntó Carnarvon a Carter al momento de entrar. "Sí, cosas maravillosas," contestó Carter al traspasar el umbral y observar el oro intacto preservado y otros tesoros sin saber aún que se trataba de la tumba de una de las figuras más importantes del Egipto Antiguo.

Pasarían muchos meses para que Carter lograra abrir una antecámara que permaneció sellada hasta el 16 de febrero de 1923, cuando logró entrar a ésta y ver por primera ocasión el sarcófago de Tutankamón.

Tras la fama y el reconocimiento por el descubrimiento, Carter se retiró como arqueólogo para trabajar medio tiempo como agente para coleccionistas y museos, además de haber viajado a Estados Unidos para dar pláticas sobre Egipto y la tumba.

El 2 de marzo de 1939 murió a la edad de 64 años a causa de linfoma, un tipo de cáncer, hecho que disparó una serie de rumores y dio inicio a la creencia de supersticiones relacionadas con la maldición de los faraones, causada por la apertura de la tumba de Tutankamón.

La llamada "maldición de los Faraones" supuestamente recae sobre todo aquel, no importa si se trata de un ladrón o de un arqueólogo con buenas intenciones, que abre la tumba de algún personaje del Egitpo Antiguo, especialmente si se trata de un faraón y causaría mala suerte de por vida, enfermedad o incluso la muerte a aquellos que se atrevan a perpetrar el "sueño de los muertos".

Aunque mucho ha sido el debate sobre que tan ciertos son estos rumores, debido a que los científicos modernos han atribuido estos males a las bacterias y radiación preservadas en las tumbas que tras ser abiertas después de miles de años, afectan a los que las visitan.

Sin embargo, muchos han preferido creer en la maldición más después de  la apertura de la tumba de Tutankamón, cuando el equipo de Carter se vio afectado de alguna manera.

James Henry Breasted, arqueólogo que trabajó con Carter, relató cómo es que un mensajero enviado por el mismo Carter a su casa, escuchó un grito casi humano instantes antes de llegar al hogar de Carter. Al entrar a la casa, observó una cobra, símbolo de la monarquía Egipcia, con el canario muerto de Carter en el interior de sus fauces.

El primero en morir fue el mismo Carnarvon, quien fue picado por un mosquito. El piquete se complicó después de que  Carnarvon se rasurara y lo "rebanara" causando más tarde la contaminación de su sangre que lo envenenó.

Extrañamente, durante la primera autopsia realizada al cuerpo de Tutankamón, se halló una lesión en su mejilla izquierda. Desgraciadamente, no se pudo confirmar si correspondía de alguna manera a la lesión en la cara de Carnarvon causada por el mosquito, porque su cuerpo había sido enterrado seis meses antes.

Más tarde, se incendiaría e inundaría la casa de Sir Bruce Ingham, un amigo de Carter que recibió como regalo una mano momificada con un brazalete de escarabajo con la inscripción "Maldito sea aquel que remueva mi cuerpo. Que a él vengan fuego, agua y pestilencia".

Fuera de eso, un estudio realizado posteriormente, concluyó que de las 58 personas que ingresaron a la tumba, únicamente 8 murieron en lso 12 años posteriores. El resto continuó con vida incluyendo a Howard quien falleció muchos años más tarde.

Hoy Google lo celebra con un doodle muy a su estilo:

 

138º cumpleaños de Howard Carter

 

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