May 3, 2012 8:44 AM CDT
Disidente se quedará en China, Pekín denuncia a EEUU
Disidente se quedará en China, Pekín denuncia a EEUU
El disidente ciego chino Chen Guangcheng abandonó el miércoles la embajada estadounidense en Pekín tras lograr importantes concesiones de las autoridades del Partido Comunista, que lo mantendrán como una figura de relieve en las relaciones entre las dos potencias.
El dramático escape de Chen de su arresto domiciliario y su llegada a la embajada de Estados Unidos lo convirtieron en un símbolo de resistencia a la dureza con la que el Gobierno chino trata a los disidentes.
Además, el acuerdo entre Washington y Pekín de que se quede en China asegurará que sea un caso testigo sobre cómo evolucionan estos casos.
El Ministerio de Relaciones Exteriores chino dijo que Chen, quien escapó de la atenta mirada del mayor aparato de seguridad interna del mundo, dejó la embajada por su propia voluntad, y criticó a Estados Unidos por mediar en el conflicto.
En tanto, Washington dijo que seguirá de cerca el tratamiento que reciba el disidente. No parece seguro que las autoridades chinas, especialmente nerviosas por la sucesión en el liderazgo del partido que se producirá este año, le den libertad de movimientos.
Chen no pidió asilo a Washington, días después de que escapara de su arresto domiciliario, informó un funcionario estadounidense.
En tanto, la secretaria de Estado, Hillary Clinton, dijo el miércoles que Estados Unidos había manejado el caso de Chen "de una manera que reflejaba sus opciones y nuestros valores" y que es crucial estar seguros de que Pekín cumpla sus promesas de dejarlo tranquilo.
"El Gobierno de Estados Unidos y el pueblo estadounidense están comprometidos a seguir involucrados con el señor Chen y su familia en los días, semanas y años que vienen", dijo Clinton en un comunicado después de que el dejó la embajada estadounidense.
El tema Chen, quien llegó a un hospital en Pekín acompañado por el embajador estadounidense Gary Locke, amenaza con ensombrecer las conversaciones de esta semana entre las potencias.
Las negociaciones anuales también dan a Washington una oportunidad de pedir a China que presione a Irán y Corea del Norte por sus programas nucleares, a Siria para que frene la represión contra manifestantes desarmados y para reducir las tensiones por territorios disputados en el mar del Sur de China.
Pero Pekín se ha mostrado reticente a apoyar sanciones internacionales más severas contra Teherán y Pyongyang, y también está preocupado de que los esfuerzos de Estados Unidos por fortalecer su presencia en Asia hayan animado a países que disputan los reclamos de China en el mar del Sur de China.
Este año, el presidente estadounidense Barack Obama buscará la reelección, sabiendo que sus rivales republicanos lo acusan de ser demasiado blando con China. Ahora ellos podrían criticarlo por no hacer lo suficiente para asegurar la seguridad del activista.
También este año, el Partido Comunista Chino renovará su liderazgo, un proceso usualmente tranquilo que esta vez se vio complicado por un escándalo que mancha al alto funcionario Bo Xilai. Este tema también creció después que Bo buscó refugio en la misión diplomática estadounidense.
El Ministerio de Relaciones Exteriores chinos reaccionó con ira ante la situación planteada en el caso Chen.
"El método de Estados Unidos fue interferir en los asuntos domésticos de China, y esto es totalmente inaceptable para China", dijo el portavoz Liu Weimin en un comunicado.
"China demanda que Estados Unidos se disculpe por esto e investigará el incidente, castigando a los culpables, y asegura que este tipo de incidentes no volverá a ocurrir", agregó.




