By Edmar Ariel Lezama | April 25, 2012 10:50 AM CDT

Desnudos de fotografías si Spencer Tunick volviera a México

Últimas Noticias de Sociedad

Desnudos de fotografías si Spencer Tunick volviera a México

 

1)          Daniela es una chica preparatoriana que vive en un pequeño departamento con su madre, la cual es secretaria que siempre debe doblar turnos para procurar que ni el alimento, educación y ratos de ocio falten en su hogar.

Justo el día límite de las inscripciones a la sesión fotográfica de Spencer Tunick, Daniela decide avisarle a su mamá que asistirá al Zócalo capitalino muy temprano el domingo, para ser parte de los desnudos que serán capturados con la cámara del fotógrafo estadounidense. Por cuestiones de miedo, la mamá de Daniela es posesiva y sobre protectora, no se fía de los hombres, y de cuestiones sexuales en casa ni se habla, de hecho, para lo único que se abre la boca es para discutir. Esta vez no fue la excepción, ya que el hecho de que Daniela se exponga sin ropa,  le causaba un enorme shock a su madre. Tras largos diez minutos de riña, la mujer jefa de familia toma una decisión inaudita. Está bien, puedes ir el domingo, pero yo te acompaño, decía la señora a su hija; la respuesta dejó sin palabras a la joven, ya que su madre ni siquiera es capaz de mostrarse desnuda frente a su propia familia, menos lo haría delante de cientos de personas, pero  para la joven eso no importaba, el tan anhelado permiso estaba logrado.

Ya instaladas dentro de la plancha y sin nada encima, Daniela pudo observar por primera vez el cuerpo de su madre a plenitud, descubrió lunares y curvas que ocultaba muy bien debajo de la ropa, el de ella era un cuerpo que a raíz de la edad mostraba un poco de agotamiento, pero que para muchas mujeres  incluso menores en edad,   sería motivo de envidia. Ya terminada la sesión, era necesario caminar hasta la orilla de la plancha de cemento para buscar su ropa; durante ese trayecto, la madre siempre se sintió observada  y más que molestarla era algo que le causaba halago. Caminar desnuda con su hija, vestirse frente a ella, ayudó  de una manera sorprendente a la madre de Daniela a cambiar su manera de pensar y de actuar. Terminado el evento, ambas caminaron juntas, tomadas de la mano para desayunar en los Azulejos. La madre, entre pensativa y alegre, no dejaba de decirle a su hija que  lo de hoy ha sido increíble; creo que nos unió estar desnudas en la multitud y estoy segura que podremos salir adelante a cualquier problema, hacerle frente a lo que sea, juntas, decía la mujer a su hija.

2)          A penas amanece, y el novio de Marcela corre al puesto de periódico para gastarse los cincuenta pesos que en casa le dan para que asista a la universidad. El chico es posesivo y de celos enfermizos. Ya instalado frente a la estructura metálica que sirve de tendedero para la prensa escrita, busca los diarios que muestren en primera plana las fotos de lo ocurrido el domingo por la mañana en el Zócalo de la ciudad de México. Su elección es por  "Excélsior", "La Jornada", "El Universal" y "Milenio". Después de eso, toma el camión que ha de llevarlo a su facultad para la primera clase del día, a la cual no entrará, para dedicarle el tiempo necesario a observar las fotografías y tratar de descifrar entre la multitud desnuda cada cuerpo, esperando ver el de su novia.

Eres un enfermo e idiota, como se te ocurre comprar cuatro  periódicos, acaso piensas que yo estaría en primera plana, sin ropa; que serías capaz de distinguirme entre todos esos cuerpos, gritaba Marcela encolerizada al momento de encontrar a su novio a la entrada de la escuela, debido a que fue recibida con un mal gesto por parte de él.

A partir de ahí, ocurrió lo de siempre al llegar a los gritos, manoteos y reclamos de situaciones que por lo menos tenían ya un año de ocurridos. Como en todos los casos de pelea, Marcela se sintió fatigada, y para dar por terminada la discusión, ella afirmó que el domingo por la mañana se había levantado tarde y que por el clima no quería mostrarse desnuda en la calle para no terminar enferma de las vías respiratorias. Todo eso pareció calmar al chico.

En la tarde y camino a casa, Marcela volvió a recordar todos los argumentos estúpidos que su novio le había citado para no asistir a la cita de Spencer Tunick: las fotos serán vendidas a empresas de imagen, generando ganancias increíbles para el fotógrafo y nada para ustedes; seguro habrá cientos de morbosos y mirones que irán sólo para ver a chicas sin ropa; cómo es posible que te desnudes  delante de otros hombres que no sea yo.

La chica sabía que todo lo anterior era falso, porque ella si había asistido. Marcela tuvo la mejor de las suertes, ya que a su izquierda estaba un chico de lo más amable, considerado con ella y que siempre que dirigía su mirada, era sólo para enfocar sus ojos y preguntarle si tenía frio.

Marcela consideró llamarlo por teléfono, ya que otra vez con la ropa encima, este le dio su número a ella para invitarla a salir. Es guapo con y  sin ropa, qué más puedo pedir pensaba la mujer universitaria antes de sacar su celular de su bolso.

3)          Cesar es capitán y jugador estrella del equipo de futbol americano en su facultad, todos los admiran y cada jornada es nombrado el más valioso. Dentro del vestidor, las bromas y pláticas giran en torno a lo que ocurrirá el domingo por la mañana en el Zócalo capitalino. Cesar es gay y está enamorado de David, aunque eso nadie lo sabe, ya que de enterarse el equipo de su gusto por los hombres, sería expulsado del equipo de inmediato.

El capitán del conjunto deportivo piensa que lo del domingo sería fabuloso, si todos los asistentes fueran homosexuales; es más, el fotógrafo debe organizar una segunda sesión de fotos en un lugar emblemático de su comunidad y la convocatoria ser sólo para los que comparten sus intereses amorosos, pensaba Cesar.

Ya me imagino a David tomado de la mano mía, llegando desnudos los dos al lugar de la sesión, que el resto de los asistentes nos admiren y envidien, ya que nuestros cuerpos están torneados al ser deportistas, meditaba Cesar mientras se duchaba después del juego.

Órale cabrón, el agua caliente se acaba y se nos hace tarde, se escuchó decir entre las regaderas, grito que sacó de sus pensamientos a Cesar, sólo para confirmar que ni él ni David irían el domingo, y que sería mucho pedir que en alguna ocasión los dos fueran pareja.

4)          Yo me llamo Gustavo, y el domingo me levanté temprano para una sola cosa y no puedo distraerme, aunque como no hacerlo  con todo lo que tengo enfrente de mí, mujeres sin ropa, llamándome a gritos.

Saben, para mí que el fotógrafo es puto, pero  bien puto, ya que nunca dejó de mirarme, aunque la verdad lo entiendo, chicos como yo no se ven todos los días;  la verdad, hasta a las mujeres las veía con ganas de comerme. Papacito, ven y tómame ya, seguro están pensando todas las que me encontré, pero no puedo pensar en eso ahora, yo vine a otra cosa, aunque para ser sinceros aquella morena, madre mía, si me hizo olvidarme de mi misión; piel oscura de más de 1.80 metros, cabello rizo negro y piernas que llegan del Zócalo hasta Bellas Artes; Santo Dios, pero calma Gustavo, la sesión ya va a acabar y el objetivo está cerca, porque los pantalones, esos de mezclilla negra que apenas están hechos para mí son del pendejo que está delante mío. Ese tipo sigue babeando por la morena, pero que ni le haga su lucha, que ella ya me vio sin ropa y seguro no me olvida. Mientras el tipejo ese ve a la mujer  yo corro, me pongo sus jeans y después me chingo aquella camisa rosa de su amigo. Hay que ser lelo para venir de camisa a estas horas, pero para mí mejor. Si me encuentro un par de tenis adidas o puma aunque no sean de mi número me los llevo, es más, hasta una chamarra me pareció ver por ahí.

 Edmar Ariel Lezama

@edmar_ariel

 

This article is copyrighted by International Business Times.
Share

Discutir este artículo

Agregue los comentarios como invitado o Ingrese para seguir los comentarios
*Name
International Business Times Secutiry Check
Security Code