By Edmar Ariel Lezama | April 16, 2012 9:58 AM CDT
“Cumbre de las Américas” nunca ha sido solución para la región
“Cumbre de las Américas” nunca ha sido solución para la región
La Organización de Estados Americanos (OEA) promueve y da cabida a la "Cumbre de las Américas", donde los países del continente, a excepción de Cuba, se reúnen para buscar soluciones a problemas comunes.
Desde la primera Cumbre en Miami, hasta la última en Cartagena, Colombia; la nota siempre viene dada por variables externas a los temas a tratar: que si Cuba debe participar o no, Argentina pidiendo una postura favorable al caso "Malvinas" o Hugo Chávez regalando un libro a Barack Obama.
Quizá de lo enumerado en el párrafo anterior, el primer encuentro Obama-Chávez y el regalo que el segundo le hizo al primero, refleje de buena forma lo poco importante que son ese tipo de encuentros.
El Presidente venezolano, regaló a su par estadounidense en la anterior Cumbre celebrada en Trinidad y Tobago, "Las venas abiertas de América Latina" de Eduardo Galeano. Un clásico dentro de la literatura latinoamericana, que resume y describe de excepcional forma el saqueo que el subcontinente ha sufrido por parte de potencias imperialistas a lo largo de su vida colonial e independiente.
La tesis que manejan los gobiernos de Venezuela, Bolivia, Ecuador y Cuba sobre el aparente atraso económico latinoamericano, es causado por lo que Galeano describe en el ya citado libro. Chávez, los hermanos Castro, Evo Morales y Correa pueden tener razón en creer esa tesis y apoyarla, pero tal vez como gesto, Obama también podía entregarle un libro a Chávez para contrastar su postura y creencia. Dicho libro sería "Forgotten Continent: The Battle for Latin America's Soul" de Michael Reid.
Michael Reid, de origen británico y corresponsal del diario "The Economist" en América Latina durante más de diez años, vivió en México, Centro América y Brasil, conociendo de primera mano las cifras oficiales y los modos de producción en la región.
Su experiencia con diferentes regímenes de la zona lo llevaron a la siguiente conclusión: "Latinoamérica es la región más desigual del mundo, y el populismo autocrático parece florecer en aquellos países en los que las masas se sienten excluidas de los beneficios del crecimiento económico. Este descontento luego explota en las urnas con la elección de personas como Hugo Chávez y Rafael Correa".
Reid acierta al calificar a los países al sur de Estados Unidos como "muy desiguales". Los indicadores macroeconómicos chilenos no son capaces de homogeneizar a ese país en niveles de vida aceptables, la renta petrolera en Venezuela no genera desarrollo económico ni empleo, México ha llegado a niveles insostenibles de violencia por esa desigualdad social.
Hoy la sobre explotación y robo de recursos naturales ya no se da de Latinoamérica a países desarrollados, si no Latinoamérica-Latinoamérica. China y Europa han comenzado el saqueo africano de materias primas y mano de obra barata. Si la selva brasileña está siendo saqueada, es porque los mismos brasileños lo hacen.
La tesis de un atraso en la mayor parte de América, debido a una desfavorable relación centro-periferia ya no es sostenible y quizá sea hora de mirar hacia adentro, en vez de buscar el origen de los problemas fuera.
Me centraré sólo en mi país, México, al asegurar que el grado de violencia y desigualdad no es motivado al cien por ciento por Estados Unidos o potencias imperialistas.
Cierto es que su consumo cada vez mayor de drogas en los habitantes de nuestros vecinos del norte, sumado al tráfico de armas entre ambas fronteras, ayuda a fortalecer a cárteles y grupos criminales mexicanos, pero también es verdad, que años de una deficiente labor en mejorar la educación básica y media, estancamiento productivo y por ende, nula creación de empleos que permitan una vida digna, ha sido la principal causante de que hoy los capos de la mafia tengan un ejército de reserva dispuesto a integrarse a sus filas. El crimen ha evolucionado más rápido que el Estado al adecuarse a la nueva realidad laboral.
México puede exigir a Estados Unidos evitar la venta o introducción de armamento que equipa a los cárteles de la droga en cada "Cumbre de las Américas", pero México también debe ser capaz de que esos "líderes" no escapen de nuestras cárceles, de que esos "líderes" no tengan contacto con otras mafias y que la población tenga acceso a ocio y educación de calidad.
Las potencias imperialistas siguen existiendo, pero hoy ya no se ocupan de América Latina, si no de África, por lo que ese pretexto ya no sirve para explicar la desigualdad y violencia de México hasta Argentina; ese pretexto ya no debe ser tema central de cualquier cumbre americana.
La agenda debe contener asuntos sobre cómo disminuir la disparidad entre sectores de la población, aunque a decir verdad, esos temas no tienen por qué discutirse en una "Cumbre de las Américas", si no al interior de cada país, atendiendo necesidades específicas y locales.
Edmar Ariel Lezama
@edmar_ariel
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