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Negocios cerrados, legado del narco en frontera mexicana

Por Lizbeth Díaz
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Posted 05/16/2008

Hace una década, los economistas declararon a Tijuana, en la frontera norte de México, como el lugar de encuentro donde el financiamiento estadounidense y la mano de obra barata del país podrían atraer a empresas asiáticas ávidas por exportar a Estados Unidos.

Tijuana
Hace una década, los economistas declararon a Tijuana, en la frontera norte de México, como el lugar de encuentro donde el financiamiento estadounidense y la mano de obra barata del país podrían atraer a empresas asiáticas ávidas por exportar a Estad...
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Pero con la explosión de violencia en los últimos tres años provocada por los cárteles del narcotráfico, trabados en una guerra a muerte por las rutas de su comercio ilícito, esa visión comenzó a desvanecerse.

La libertina y por momentos sórdida ciudad, donde los estadonidenses iban a beber tequila en tiempos de la Prohibición y que está poblada de burdeles y bares, se ha convertido en el campo de batalla de una guerra de tres frentes entre cárteles rivales del narco y las fuerzas de seguridad.

Los asesinatos del narco son ya cotidianos y la violencia ahuyenta a los turistas, que llegaban a buscar desde prostitutas hasta dentistas baratos y medicinas. La comunidad artística también está en decadencia.

Pero aunque la poderosa industria maquiladora sigue operando normalmente, la violencia podría hacer que la región pierda nuevas inversiones contra competidores como China.

Hace pocos años, la ciudad bullía de actividad y la Avenida Revolución, la más importante, estaba en constante movimiento. Hoy en día aparece desierta y poblada casi únicamente por los letreros de "se vende" y "se renta" en los locales vacíos.

"Muchas grandes compañías están saliendo y muchas empresas pequeñas están quebrando. No hay suficiente negocio ni siquiera para pagar la renta de los locales para tiendas y fábricas," dijo Manuel Cesena, de 57 años, dueño de una zapatería en la Avenida Revolución.

Cesena, quien ha visto sus ventas caer a una quinta parte desde el 2005, dijo que debe cerrar antes del anochecer o arriesgarse a ser asaltado o secuestrado. Tras 30 años en el negocio de los zapatos, está considerando dejarlo para siempre.

VICTIMAS AUMENTAN

Más de 1,000 personas han muerto en lo que va del año en México en choques entre grupos de narcotraficantes, así como entre criminales y las fuerzas de seguridad. Es la tasa de muertes más alta desde que la violencia empeoró en el 2006.

Tijuana es una de las ciudades más violentas del país. Un grupo de narcotraficantes del estado de Sinaloa, también en el noroeste de México, está empeñado en quitarle al cartel de la familia Arellano Félix las lucrativas rutas hacia California.

La guerra ha ahuyentado no sólo a turistas. Nuevas inversiones se han alejado entre las constantes amenazas, extorsiones y secuestros a empresarios para financiar a los grupos criminales.

"Los que nos quedamos lo hacemos porque tenemos propiedades y no queremos dejarlas. Tenemos mucho miedo y hay que tener mucho cuidado para no ser secuestrados," dijo Andrés Méndez, un comerciante de arte y artesanía de 46 años.

Sólo en Tijuana los narcos han matado este año a más de 200 personas, y los frecuentes tiroteos entre sicarios y fuerzas de seguridad han dejado su marca de agujeros de bala en tiendas, calles y hasta escuelas y guarderías.

En un tiroteo en abril cayeron 17 sicarios del narcotráfico. Incluso niños han sido víctimas.

"Superar esta inseguridad es lo más importante para Tijuana en este momento," dijo Jorge Cruz, un líder del sector de la industria maquiladora de la ciudad.

En marzo cerró en la ciudad una planta de ensamblaje de productos eléctricos Panasonic, con la pérdida de 3,000 empleos. Los gerentes de la instalación no comentaron acerca del cierre, pero un funcionario de la ciudad dijo que la inseguridad jugó un papel importante.

Algunos días antes, soldados lograron uno de los mayores decomisos de armamento en el país al allanar una casa donde hallaron lanzagranadas, ametralladoras y otras armas, algunas con incrustaciones de oro en forma de calaveras.

OPORTUNIDAD PERDIDA

El éxodo de negocios es doloroso para Tijuana, cuyos habitantes esperaban verla surgir de su sórdido pasado para convertirse en un centro de comercio, manufactura y servicios gracias a su cercanía con Estados Unidos.

Cerca de una docena de firmas constructoras han cerrado en el último año, lo que ha parado el desarrollo de infraestructura. "Muchos estaban hartos de las amenazas de secuestro y extorsión," dijo Sebastián Lanz, quien encabeza un grupo local de constructores.

Tijuana quería posicionarse como un centro de manufactura de automóviles y camiones de China, y tender un ferrocarril desde las plantas hasta la frontera. El proyecto colapsó, principalmente a causa de la inseguridad.

Algunos empresarios que han decidido seguir operando en la zona han movido su lugar de residencia a San Diego, a unos pocos kilómetros al norte en Estados Unidos, y sólo pasan a México con sus guardaespaldas.

El dueño de una importante cadena de restaurantes cambió su vistosa camioneta por un maltratado sedán. "Yo lo llamo mi vehículo antisecuestros. Es la forma de no llamar la atención," dijo el empresario, quien pidió el anonimato para proteger su seguridad.

(Escrita por Robin Emmott, Editada por Guido Nejamkis)

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