By Edmar Ariel Lezama | November 28, 2011 9:17 AM CST

Letras Libres, La Jornada y la libertad de expresión

Últimas Noticias de Politica

Letras Libres, La Jornada y la libertad de expresión

 

En México hablar de libertad de expresión resulta aún en un tema hosco; muchos periodistas piensan que un juez o árbitro imparcial que esté sobre todos, para determinar el camino a seguir, y así respetar los lineamientos de dicha libertad de escribir o decir las cosas, es una solución al problema de medios y sus contenidos.

Es probable que el vivir bajo una dictadura disfrazada durante casi todo el siglo XX, vuelve al mexicano desconfiado de organismos rectores de medios, pues en ese largo reinado priista, la Secretaría de Gobernación (SEGOB) y su brazo la dirección de radio, televisión y cinematografía (RTC) prohibían sin argumentos, censuraban críticas desfavorables al régimen y en algunos casos, amenazaban y compraban a periodistas.

Hoy las cadenas públicas son las que llevan la pauta en ese tema, pues la BBC, Radio Francia Internacional y modestamente el Instituto Mexicano de la Radio (IMER), tienen la figura del defensor o mediador entre público y organismo de entretenimiento. En el ámbito privado, quien de mejor forma lleva esa categoría en el mundo hispanohablante, es el español diario "El País", con el "defensor del lector". Ese intermediario significa el real contacto y debate entre radio, televisión, periódico y espectadores, pues además de darle voz a todos, se fijan criterios y normas de comunicación.

Para nadie es un secreto que en México, una noticia puede ser sobrevalorada por Proceso y a la vez ninguneada por Televisa; un acontecimiento resulta en heroico para Excélsior y el grupo que los respalda y pasar desapercibido para Grupo Reforma.

Un árbitro o regulador de medios no está para decidir sobre que se habla, sino, la forma en cómo se habla del tema y el posible entorno que se intenta contaminar por la repetición de un mismo hecho.

Hablar de calumnias en los medios nacionales es difícil de probar, pero, la repetición excesiva de una nota, frases e imágenes, causan la modificación al momento de analizar de forma objetiva un hecho concreto; para muestra, no olvidemos la campaña que montó Televisa y TV Azteca contra Grupo Saba hace unos años. Las dos televisoras se cansaron de mostrar en horario estelar en sus respectivos noticieros, hechos que sugerían a ese grupo como corrupto, ineficiente y bendecido por la élite en el poder al momento de distribuir medicina; el trasfondo real siempre fue denostar a los Saba, pues sus intenciones eran la de empezar a ser un competidor más en el mercado de medios electrónicos.

Un comisionado de medios, no prohibiría a Televisa y TV Azteca hablar sobre el tema, pero, si alertar o debatir sobre el contexto en cómo se dan las cosas. Un comisionado de medios en muchos casos, probablemente evitaría el llegar a tribunales, pues su labor de mediador no sólo se limitaría a ser entre audiencia y prensa, si no, entre prensa y prensa.

Otro ejemplo aplicable a esta situación, es el reciente fallo de la justicia mexicana entre el conflicto entre el periódico "La Jornada" y la revista "Letras Libres", ya que la última a través de Fernando García Ramírez, afirmaba que el rotativo que dirige Carmen Lira apoyaba las acciones de la ya extinta ETA.

El periódico demandó a la revista, y después de largos siete años, se dio la razón a Letras Libres, y el tema concluyó con un artículo de Enrique Krauze publicado por Reforma donde pedía perdón por lo ocurrido.

A lo largo de esos años, al parecer, ni "La Jornada" ni "Letras Libres" tenían la autoridad moral para defender sus posturas. El día viernes 25 de Noviembre, el diario mexicano "El Financiero" a través de su sección cultural y en palabras de Víctor Roura, narraba la manera en como él y Miguel Ángel Granados Chapa fueron echados de "La Jornada", pues su trabajo se volvía ya en un conflicto para seguir recibiendo publicidad oficial, pues esa, es la que se paga al momento y sin atrasos.

El mismo Roura comenta el desdén de Krauze por la sección cultural de "El Financiero", pues lo publicado en ella y el espacio que se da a sus columnistas y nuevos escritores los jueves en el apartado "La furia del pez", no son dignos de "Letras Libres".

Una vez más, un comisionado de medios no obligaría a "Letras Libres" a publicar a ciertos escritores, ni  a "La Jornada" a seguir dándole espacio a Roura y Granados Chapa, pero, si intervendría en la forma en cómo se manejan los recursos oficiales que llegan a los medios. Basta con echar una mirada a esa par de rotativos, para saber que los dineros que llegan del Estado mexicano son jugosos, anuncios que a diario aparecen en sus páginas, anuncios que por lo atractivo, vuelven ciegos y acríticos a "La Jornada" y "Letras Libres", pues en sus interiores jamás se cuestionará el poder absoluto del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (CONACULTA), hoy día no se le preguntará a la encargada de la cultura en México, Consuelo Saizar, sobre la manera en cómo se derrocha el dinero y se otorgan becas de creación artística a personajes que no crean nada. A pesar de que una publicación dice ser de izquierda y a la otra se le encasilla en la derecha, ambas tienen como factor común el negocio para ganar y no la ética profesional y periodística.

Un comisionado de medios al repartir de manera igual el dinero del Estado entre todas las publicaciones, obligaría de manera indirecta a tener mejores contenidos, pues, al estar todos en igualdad de circunstancias, la calidad debe triunfar sobre la codicia editorial; quizá esa política de equidad hubiera evitado el conflicto legal entre la publicación de Krauze y Carmen Lira, además de sus respectivos ridículos por esa codicia disfrazada de debate e intelectualidad.

 

 

Por Edmar Ariel Lezama

F.E.,UNAM  

edmar_ariel@hotmail.com

Twitter: @edmar_ariel  

This article is copyrighted by International Business Times.
Share

Discutir este artículo

Agregue los comentarios como invitado o Ingrese para seguir los comentarios
*Name
International Business Times Secutiry Check
Security Code