By Edmar Ariel Lezama | November 24, 2011 12:46 PM CST

El futbol y yo

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El futbol y yo

 

1)      Podría llevarme mucho tiempo en tratar de explicar la razón por la cual me gusta el futbol, y quizá no logre mi objetivo. Tal vez la única respuesta que pueda dar sea una que me satisfaga a mí y a nadie más, tal vez esa respuesta sea un acto reflejo, para intentar blindarme frente a las críticas de otros por ser amante del soccer.

Siempre he dicho que mirar un partido de futbol es un acto de ocio y recreación, tal como sucede al ir al teatro o al cine. Cierto es que los asistentes entre uno y otro evento son muy diferentes, el objetivo final sigue siendo un pequeño rato de diversión.

2)      El equipo del cual uno es seguidor, es muestra clara de la más grande fidelidad que se puede tener.

Cuando uno es niño, termina por decir que su club favorito es tal o cual, y nunca se olvida de eso. Los motivos para entregarse a un equipo son varios, como apoyar al conjunto donde uno ha nacido, darle la confianza al conjunto del barrio o simple moda.

En mi caso, desde niño he seguido al Puebla. Supe que tendría una relación de larga duración con ellos, en el momento en que ese cuadro llegó hasta una final que perdió con el León, que por aquel entonces dirigía Vucetich.

En cuartos eliminaron al Guadalajara y en semifinales al Necaxa. En la ronda previa a la final, yo le pedí a mi padre y abuelo que me llevaran al juego; ellos me dijeron que sí, pensando que iríamos al Estadio Azteca al juego de vuelta. Yo les hice ver  que sería mejor estar en el de encuentro de ida, en Puebla.

Los tres hicimos el viaje desde la ciudad de México para esa ronda  semifinal. Afuera del estadio yo esperaba a un amigo poblano. El partido empezó mal para el Puebla, pero, logró remontar para llegar a un 3-2. Faltando 20 minutos para el término del juego, el portero local, Pablo Larios se hizo expulsar de una forma muy absurda. Aficionados le  insultaron por varios minutos. Mi amigo y yo al verlo salir por el túnel, le gritamos que su actuación era brillante y confiábamos en él y en el equipo. Pablo se quitó los guantes y los aventó por la reja a nosotros. Mi amigo y yo hicimos lo más justo. Él se quedó con un guante y yo con el otro. Al final el juego y eliminatoria acabó 3-2.

3)      Ya en la ciudad de México, intenté colgar el guante en la sala de la casa donde vivía con mis padres. Mi mamá se opuso rotundamente al argumentar que ese adorno le daba un aspecto de carnicería al lugar. Al final el guante se colocó en mi habitación. Hoy es de las pocas cosas que conservo de cuando era niño.

4)      Sigo visitando Puebla para ver a los amigo e ir al futbol hasta que Henaine se hizo del equipo por la mala, metiendo a la cárcel a su socio Francisco Bernat. El perdón de Henaine vendría sólo sí Bernat regalaba el club a la otra parte. Así fue.

He dicho que no volvería al estadio hasta que Ricardo Henaine deje de ser el dueño. Ahora temo que tal vez pase mucho tiempo para regresar.

5)      La última vez que fui a Puebla a ver el futbol fue hace un par de años, un domingo por la tarde, para verlos jugar contra el América.

Mi padre nunca ha sido fanático del futbol, pero, algo pasó por su mente que terminó por decirme: vamos a Puebla, a ver el juego, como cuando eras niño, con la diferencia que esta vez ya puedes comer cemitas y tomarte una cerveza.

Comí una cemita y bebí varias cervezas. Guillermo Ochoa nos regaló una buena tarde al comerse dos goles. Al final los locales ganaron 2-1.

6)      El futbol mexicano no es la única pasión, pues, semana a semana también sigo La Liga española. En aquellas tierras el equipo que me hace pasar buenos y malos ratos es el Athletic de Bilbao.

De chico mi abuelo me llevaba al estadio a verlos jugar, además de contarme la tradición de ese club, de lo que significa ser vasco y jugar contra el Real Madrid. Once nacidos en Bizkaia jugando para el Bilbao y enfrentando al club que ideológicamente representa todo lo contrario. No es bueno mezclar deporte y política, pero, quizá la visita que más le cuesta al Madrid es ir al País Vasco.

7)      El lugar que frecuento para beber y comer es una cantina asturiana, en la cual semana a semana, el cantinero actualiza un pizarrón que está cerca del techo, y con espacios para anotar marcadores de La Liga española. La última vez que el Athletic le ganó al Madrid, se debió colocar Bilbao 1-0 Real Madrid. Esa vez la casa invitó un trago a todos en mi honor, además de darme el gusto de ser yo quien llenara ese casillero.

8)      A veces me pregunto si veré algún año ganar algo al Puebla o al Athletic.

 

 

Edmar Ariel Lezama

F.E.,UNAM  

edmar_ariel@hotmail.com

Twitter: @edmar_ariel  

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