October 15, 2011 4:09 PM CDT
Normas sociales chocan con realidad para jóvenes iraníes
Normas sociales chocan con realidad para jóvenes iraníes
Farnoush, una joven iraní de 21 años, tiene trabajo pero ya no tiene teléfono celular.
Cuando su padre revisó sus mensajes de texto y descubrió que tenía novio, le quitó su teléfono celular diciendo que su conducta no era adecuada en una república islámica.
"No tienes idea. Es la peor sensación (...) cuando tu padre descubre que tienes novio", dice Farnoush mientras le depila las cejas a una cliente en un salón de belleza de Teherán.
Irán es gobernado por una versión de la ley sharia, la que en teoría prohibe cualquier contacto entre miembros del sexo opuesto fuera del matrimonio.
Si bien las normas fueron flexibilizadas bajo el mandato del ex presidente reformista Mohammad Khatami, quien fue elegido por primera vez en 1997, la situación se volvió nuevamente estricta desde que Mahmoud Ahmadinejad lo sucedió en 2005.
Luego de que los reformistas quedaran marginados tras la represión de las protestas por la polémica re-elección de Ahmadinejad en 2009, es probable que las elecciones parlamentarias de marzo próximo sólo sean disputadas por varias facciones de derecha, dejando pocas esperanzas para una liberalización social a corto plazo.
Nima Soltani, una estudiante de psicología de 23 años, se queja de que la "policía moral" patrulla las calles de la ciudad para asegurarse de que la gente respete la vestimenta islámica y otras reglas de conducta.
"Si no es una cosa, es la otra. Si no es un allanamiento de una fiesta en la que estás participando, es tener que responder por tu cabello o por los accesorios que uno usa alrededor del cuello", dice Soltani.
Setenta por ciento de la población de Irán tiene menos de 30 años y no tiene recuerdos reales de la revolución islámica de 1979.
Nima, Farnoush y millones de otros jóvenes iraníes de las ciudades pueden fácilmente sortear las restricciones del Gobierno sobre internet y la televisión satelital.
Pero tras ver películas y programas de televisión occidentales, los jóvenes han comenzado a buscar un punto intermedio de vivir entre las libertades sociales que ven allí y las estrictas formas de vida de Irán.
LA TRAMPA DEL AFECTO
Si bien resulta palpable la demanda de muchos jóvenes iraníes por mayores libertades sociales, muchas voces en los medios, la política y el clero están pidiendo que se endurezcan las normas.
Un reciente artículo de la conservadora agencia de noticias Fars debatía si los niños y niñas debían tener permitido hablar por teléfono.
"Si el objetivo de esta conversación es resolver temas escolares o un matrimonio arreglado a futuro, no sería problema alguno desde un punto de vista religioso", decía el artículo.
"Sin embargo, si existe una alta probabilidad de que la conversación continua haga que uno o los dos interlocutores caigan en la trampa del afecto, el hecho no sería autorizado religiosamente", agregaba el texto.
Cuando cientos de jóvenes iraníes participaron durante el verano en guerras de agua organizadas a través de redes sociales, los conservadores se refirieron a ellas como la evidencia de la decadente influencia occidental que estaba corrompiendo a la juventud iraní.
Irónicamente, el mismo Ahmadinejad ha expresado opiniones relativamente liberales.
"¿Es realmente el peinado de nuestros hijos lo que preocupa al público iraní? La juventud tiene el derecho de llevar el cabello como quiera ¿Qué tiene que ver con nosotros?", dijo el presidente antes de su primera victoria electoral en 2005.
Desde entonces, Ahmadinejad se ha pronunciado en contra de una iniciativa por separar a hombres de mujeres de las clases universitarias y con frecuencia ha dicho que controlar el código de vestimenta islámico no debería ser una prioridad, comentarios que han molestado a los elementos más conservadores.
Algunos analistas dicen que los comentarios de Ahmadinejad apuntaban a atraer a los votantes de centro, quienes se sienten incómodos con las estrictas políticas conservadoras pero no están preparados para asumir un cambio radical.
"La realidad es que Ahmadinejad no está entre los más conservadores en Irán con respecto a cuestiones culturales", dice Farideh Farhi, un experto en Irán de la Universidad de Hawái.
"Pero él ha tenido que flexibilizar algunas de sus posturas frente a la oposición conservadora, decidida a que no se avance sobre el tema", añade Farhi.
Muchos jóvenes iraníes han desafiado los límites legales hasta un punto crítico. Millones usan sitios en internet bloqueados por el Gobierno como Facebook, pero que son accesibles para cualquier persona con algo de conocimiento técnico.
Personas de ambos sexos se juntan en fiestas privadas, atentos a posibles allanamientos por parte de la policía que ocasionalmente han terminado en tragedia.
Una joven murió al caer desde un departamento en Mashhad cuando trataba de escapar de un allanamiento policial en una fiesta donde se estaba consumiendo alcohol, según informó la prensa el 25 de septiembre.
A juicio de Farhi, pocos iraníes recordarán el mandato de Ahmadinejad en el poder, que termina en 2013, como un período de libertad social.
"Es más probable que tales posturas relativamente 'liberales' respecto de temas culturales sean vistas como posturas engañosas por parte de él y sus asesores para mantener el poder", dijo Farhi.
Maryam Ansari, una estudiante de literatura de 22 años de Teherán, dijo que las restricciones sociales habían tornado su vida "aburrida y monótona".
"Muchas personas de mi edad comparten mi sensación de que no hay mucho que hacer excepto ir al cine, comer fuera, ver mucha televisión satelital y pasar mucho tiempo hablando por teléfono", dice la joven.




