By Steve Holland | June 9, 2010 6:33 AM CDT
Malestar de votantes caracteriza elección nominaciones en EEUU
Malestar de votantes caracteriza elección nominaciones en EEUU
Una senadora demócrata, que sufrió el descontento de los votantes por su apoyo a los rescates bancarios, fue una de las sobrevivientes del fuerte desafío del martes, cuando en 11 estados de Estados Unidos se eligieron candidatos para la próxima elección legislativa.
La senadora Blanche Lincoln de Arkansas, una demócrata de ideas moderadas y figura clave en los proyectos de regulación financiera, derrotó por un estrecho margen al vicegobernador del estado, Bill Halter, luego de que la mayoría de los analistas ya la habían dado por perdedora.
En California, en cambio, dos mujeres que son ex presidentas ejecutivas de corporaciones, Meg Whitman y Carly Fiorina, se quedaron con las nominaciones del Partido Republicano a la gobernación y al Senado en California, respectivamente.
Whitman, una novata en la política que fue presidenta ejecutiva de eBay Inc, enfrentará a una vieja figura de la política de California, el ex gobernador Jerry Brown, en la carrera por suceder a Arnold Schwarzenegger.
Fiorina, ex jefa de Hewlett-Packard, enfrentará a la senadora Barbara Boxer, una poderosa demócrata de ideas liberales y aliada del presidente Barack Obama en la discusión sobre el cambio climático, quien enfrenta un duro camino para lograr un cuarto mandato.
La victoria de Lincoln en Arkansas desafió el clima de "echen a los vagos" que se ha extendido por Estados Unidos, con el que los votantes golpeados por la recesiónhacen sentir su desaprobación a la labor en economía de ambos partidos en Washington durante los últimos años.
Lincoln sobrevivió a una campaña multimillonaria de anuncios pagada por sindicatos y grupos liberales que sostenían que había perdido contacto con su estado y su gente.
"He escuchado su mensaje", dijo Lincoln durante un mitín de celebración en Little Rock. "Washington necesita trabajar por nosotros en Arkansas", agregó.
Una encuesta del Washington Post publicada el martes mostró que sólo el 26 por ciento de la opinión pública aprueba la labor que está desarrollando el Congreso estadounidense y sólo un 49 por ciento aprueba cómo sus representantes realizan su labor.
Esas cifras son peores que las de 1994, cuando los republicanos retomaron el control del Congreso por primera vez en 40 años.
Buscando explotar la frustración de los votantes respecto al desempleo, los republicanos van encaminados a quitar escaños al Partido Demócrata del presidente Barack Obama en ambas cámaras del Congreso en las elecciones del 2 de noviembre.
En esa ocasión los 435 escaños de la Cámara de Representantes estarán en disputa, así como 36 asientos de los 100 que componen el Senado.
En Nevada, el líder de la mayoría demócrata en el Senado, Harry Reid, quién enfrenta una dura batalla por la reelección en su estado, posiblemente recibió una ayuda cuando los republicanos eligieron a la conservadora Sharron Angle -miembro del Tea Party- para que lo enfrente.
Los demócratas sostiene que el Tea Party es demasiado conservador para los estadounidenses comunes, una posición que Reid posiblemente repetirá durante la campaña.
La ola de votación contra quienes ocupan cargos públicos cobró otra víctima en Nevada, donde los republicanos votaron en contra del gobernador Jim Gibbons.
En Carolina del Sur, la representante estatal republicana Nikki Haley ganó la primaria del partido, pero no consiguió la mayoría absoluta que necesitaba para evitar un balotaje.
Haley ha rechazado acusaciones de dos funcionarios republicanos de que ella se involucró en una relación adúltera con ambos.
Esto se dió a conocer en un estado donde los votantes se sorprendieron el año pasado por el romance del gobernador republicano Mark Sanford con una mujer argentina, que puso fin al matrimonio del político.







