By Marco Arellano Toledo | June 8, 2011 7:49 AM CDT

Un destape infortunado

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Un destape infortunado

Emulando a lo realizado por Felipe Calderón en 2005 cuando en Jalisco una serie de panistas lo destaparon como precandidato panista a la presidencia de la República, un grupo de militantes de ese mismo partido, en días pasados, 134 en total, pronunciaron su apoyo al Secretario de Hacienda, Ernesto Cordero, como la mejor opción de postulación para el PAN a la presidencia de la República. El hecho fue muy comentado en la prensa nacional, principalmente porque después de la muerte de Juan Camilo Muriño en 2008, se ha dicho que Calderón desea que el actual Secretario de Hacienda sea el candidato del PAN a sucederlo.

Ernesto Cordero es actuario por el ITAM y Maestro en Economía por la Universidad de Pennsylvania,  es un miembro reciente del Partido Acción Nacional. El 9 de diciembre del 2009, Cordero fue nombrado por el presidente Felipe Calderón como nuevo Secretario de Hacienda, en sustitución de Agustín Carstens, quien fue propuesto para gobernador del Banco de México. Cordero Arroyo fue titular de la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol), en sustitución de Beatriz Zavala Peniche. Durante la campaña de Felipe Calderón a la Presidencia, fue coordinador de políticas públicas, cargo que también ocupó dentro del equipo de transición. Fue director general de la Fundación Miguel Estrada Iturbide, institución encargada de prestar servicios de asesoría técnica en proyectos legislativos y políticas públicas a los integrantes del grupo parlamentario del PAN en la Cámara de Diputados de 2000 a 2003. Ha sido subsecretario de Egresos en Hacienda y Crédito Público, director de Administración de Riesgos en BANOBRAS, así como subsecretario de Planeación Energética y Desarrollo Tecnológico, en la Secretaría de Energía. La cercanía con el presidente es obvia, se dice que hay una relación de amistad sincera entre ambos.

El Secretario Cordero ha tenido declaraciones desafortunadas, su estilo soso, rancio  y poco carismático de dirigirse a la prensa es obvio, ha hecho afirmaciones sumamente desventuradas, por ejemplo, el 21 de febrero de 2011 aseveró que con seis mil pesos mensuales una familia puede pagar casa, carro y escuela. Varios sectores del país se inconformaron por su falta de sensibilidad, frivolidad y petulancia hacia el tema. Poco después pidió una disculpa. En recientes días, después de su destape como precandidato a la Presidencia, declaró que "México ya no era un país pobre", lo cual lo colocó de nuevo en el ojo del huracán. En esta ocasión nuevamente rectificó y afirmó que la prensa distorsionaba sus declaraciones.

Es previsible notar la posición tan débil y poco estructurada en la que se encuentra el Secretario. Su cercanía con el presidente lo hace vivir un dilema, en su calidad de Secretario de Hacienda tiene que defender el proyecto de país que el presidente encabeza, aun cuando la mayoría de las estrategias políticas del propio presidente a todas luces no tengan el impacto ni la venia ciudadana que se espera; por otra parte, si desea realmente caramelizar su candidatura, el principal viraje que tiene que tomar, al menos en el discurso, es con las políticas erróneas que el gobierno federal ha echado a andar en los últimos años. Ese dilema lo pone en la encrucijada: defender o guardar distancia con el calderonismo. Resultado de sus declaraciones se deduce, que aún no ha resuelto este dilema.

Así, el destape del Secretario Cordero ha sido un acto desafortunado, en donde la mayoría de los actores políticos panistas pierden y la oposición al gobierno gana. Si se analiza con atención hay un crisol de elementos a identificar luego del destape.

El primero, quizá el más simple es el destape per se, en política la forma es fondo. Lo primero que se nota en la forma del destape, es la necesidad presidencial de acelerar el proceso sucesorio para tratar de ganar algo de ventaja. Por otra parte, con la forma del destape se emularon códigos autoritarios heredados del priísmo, mismos que los panistas doctrinarios tanto han criticado: la cargada, la bufalada. Situaciones que el PRI replicaba sexenio a sexenio en donde un grupo prominente de políticos mostraba su apoyo a petición o no del presidente hacia cierta personalidad tratando de ensalzar sus cualidades, aunque éste no las tuviera, ahora se ha mostrado con el propio secretario Cordero. Los 134 panistas después de revelar su apoyo, han afirmado, mostrando un convencimiento insípido y poco creíble que por cualidades, calidades, aptitudes, habilidades y experiencia, Ernesto Cordero es el mejor candidato. La ciudadanía, según las últimas encuestas, no reconoce en el Secretario una personalidad con esos elementos.

Por otra parte, fue muy sintomático que los 134 personalidades que apoyaron a Cordero no firmaron el desplegado en su calidad de panistas, es decir como políticos profesionales del partido, sino todo lo contrario, firmaron el desplegado con los cargos de representación popular que tienen, gobernadores, diputados, senadores, etc. Todo esto da muestra de que el apoyo al Secretario es de los políticos del calderonismo y no de los militantes panistas. El desequilibrio político que esto puede generar, tendrá consecuencias inmediatas en todo el proceso sucesorio.

Por otra parte, un segundo elemento de análisis es la pérdida de capacidades de ejecución que sufrirá el propio Cordero en sus funciones como Secretario de Hacienda. La negociación del presupuesto 2012, el último del sexenio calderonista tendrá a un interlocutor débil para dicha negociación, en cada momento se le cuestionará su doble intención, la de cumplir sus funciones como Secretario y la de iniciar su precandidatura interna hacia la presidencia. Así la negociación del presupuesto con el Legislativo será un dolor de cabeza para el Gobierno Federal. Por ende, es predecible afirmar la eminente salida de Cordero de la Secretaría de Hacienda antes de octubre de 2011. Mantenerlo más tiempo nuevamente sería un error.

En tercer elemento a considerar se enfoca al interior del círculo presidencial más reducido y el impacto operativo en su propio gobierno. El destape forzado del Secretario Cordero ha generado un desequilibrio político pues ha trastocado el orden y respeto a los tiempos de precampañas que permeaba en el gabinete calderonista. De inmediato fueron los otros dos Secretarios suspirantes los que manifestaron sus preocupaciones. Tanto Alonso Lugambio como Javier Lozano, Secretarios de Educación y del Trabajo respectivamente, mostraron su desdeño al adelanto de Cordero y deslizaron la idea de que tenía que haber equidad y respeto en una posible contienda, incluso dentro del propio gabinete. Este impacto se podrá ver más adelante en el propio gobierno, tener a tres Secretarios ansiosos de subir en las encuestas de intención de voto como posibles candidatos a la Presidencia arrastrará al presidente y a su gobierno a una apertura de muchos frentes políticos, algunos de éstos aumentarán la conflictividad del proceso político.

Otro elemento potenciando por dicho destape es la configuración político electoral dentro del propio PAN. Parlamentarios con aspiraciones presidenciales periféricos al actual gobierno federal como lo son Santiago Creel y Josefina Vázquez Mota, serán un factor más de contrapesos políticos que seguramente exhibirán las preferencias de Calderón sobre Cordero, elemento que detonará una disputa al interior del PAN con impactos profundos en su estructura y organización. El presidente del Partido Acción Nacional, Gustavo Madero, tendrá que atender esta bifurcación brindando tranquilidad a todos los competidores y de ser necesario controlar los manoteos presidenciales que intenten incidir en el proceso de selección.

Cómo se puede observar, son varias las esferas políticas de interacción que sufren daño colateral con el destape anticipado poco estructurado, mal planeado y con olor a "pinos" del Secretario Ernesto Cordero, los más  importantes y quizá los más identificables son: el  proyecto de gobierno, la posición del presidente en la sucesión, la ejecución de actividades en al menos tres Secretarías  de Estado, la construcción del presupuesto 2012, el proceso político al interior del PAN, la relación con el legislativo.

Este destape se adscribe nuevamente a muchas de las fallidas decisiones que ha tomado la coalición dominante que actualmente gobierna a México, misma que encabeza el presidente Calderón. Los impactos negativos son muchos, las ganancias son pocas y la necedad de no reconocer los errores develan la esencia de lo que ha sido este proyecto político panista, mismo que ha encarnado un gobierno frustrado, desaprovechado, sin luz propia que agoniza ante los ciudadanos ya con muestras de adjetivarse como el sexenio del infortunio.

  Marco Arellano Toledo

Politólogo

Profesor de Ciencia Política, adscrito al Centro de Estudios Políticos de la FCPyS -UNAM

Twitter: @marellano7

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